
El Juzgado Provincial de Granada ha impuesto penas de hasta dos años de prisión a 14 residentes de Motril y Torrenueva Costa que admitieron haber gestionado una red de intercambio de pasaportes entre 2019 y 2020. La red compraba permisos de residencia españoles a compatriotas con parecido físico y enviaba los documentos a Marruecos, donde los migrantes pagaban entre 14.000 y 20.000 euros para entrar en España haciéndose pasar por los titulares legítimos.
Los fiscales detallaron cómo los cabecillas acompañaban físicamente a los clientes durante los controles en ferris y aeropuertos, recuperando la documentación una vez dentro del territorio español para reutilizarla. Aunque los acusados solo fueron imputados por facilitar las entradas que los investigadores pudieron demostrar, el tribunal reconoció la existencia de “numerosos beneficiarios no identificados” del esquema.
El fraude documental se ha convertido en un problema creciente para las autoridades fronterizas españolas desde la entrada en vigor este año del nuevo Reglamento de Extranjería (RELOEX), que facilita la conservación de la residencia legal pero también incrementa el valor de reventa de los permisos auténticos. La unidad especializada en documentos falsificados del Ministerio del Interior señala que las interceptaciones de documentos genuinos pero usados fraudulentamente en los puertos de Algeciras y Almería han aumentado un 29 % en lo que va de año.
Para los equipos de movilidad corporativa, esta sentencia es una señal oportuna de que los tribunales españoles están dispuestos a imponer penas de prisión incluso cuando los acusados colaboran. Las empresas deben recordar a sus empleados viajeros —especialmente a los que tienen doble nacionalidad— que nunca deben prestar pasaportes o tarjetas de residencia, ya que hacerlo puede implicar responsabilidad penal según la Ley de Extranjería española.
Los fiscales detallaron cómo los cabecillas acompañaban físicamente a los clientes durante los controles en ferris y aeropuertos, recuperando la documentación una vez dentro del territorio español para reutilizarla. Aunque los acusados solo fueron imputados por facilitar las entradas que los investigadores pudieron demostrar, el tribunal reconoció la existencia de “numerosos beneficiarios no identificados” del esquema.
El fraude documental se ha convertido en un problema creciente para las autoridades fronterizas españolas desde la entrada en vigor este año del nuevo Reglamento de Extranjería (RELOEX), que facilita la conservación de la residencia legal pero también incrementa el valor de reventa de los permisos auténticos. La unidad especializada en documentos falsificados del Ministerio del Interior señala que las interceptaciones de documentos genuinos pero usados fraudulentamente en los puertos de Algeciras y Almería han aumentado un 29 % en lo que va de año.
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