
En un importante avance para la movilidad entre China y América Latina, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmó el 23 de enero que los titulares de pasaportes ordinarios chinos podrán ingresar a Brasil sin visa para negocios, turismo, visitas familiares o tránsito por un máximo de 30 días por viaje.
Aunque aún no se ha publicado la fecha de entrada en vigor, las autoridades en Brasilia aseguran que el decreto se emitirá “dentro del primer trimestre”, lo que dará a aerolíneas, operadores turísticos y equipos de movilidad corporativa varias semanas para adaptar sus procedimientos de reserva y cumplimiento.
La medida de Brasil se presenta explícitamente como una reciprocidad a la exención unilateral de visa que Pekín otorgó a los brasileños a partir de 2025. El proveedor de datos de viajes Qunar reportó un aumento inmediato de cinco veces en las búsquedas de vuelos a Río de Janeiro y São Paulo pocas horas después del anuncio, con Beijing, Shanghái, Cantón, Shenzhen y Hangzhou generando la mayor demanda. Sin embargo, la capacidad de vuelos de larga distancia seguirá siendo un cuello de botella: aún no existen vuelos directos entre China continental y Brasil, y la única opción regular —el servicio Beijing-Madrid-São Paulo de Air China— operó apenas 27 rotaciones en diciembre.
Para las multinacionales, la exención elimina los tiempos de espera consulares que solían extenderse hasta cuatro semanas y simplifica los despliegues de proyectos a corto plazo en energía, agronegocios e infraestructura. Los responsables de recursos humanos y viajes deberán estar atentos al próximo instrumento regulatorio, que se espera aclare (1) las actividades permitidas, (2) la evidencia de viaje de continuación o regreso, y (3) la posibilidad de convertir la visa a permisos de mayor duración al llegar.
Aunque aún no se ha publicado la fecha de entrada en vigor, las autoridades en Brasilia aseguran que el decreto se emitirá “dentro del primer trimestre”, lo que dará a aerolíneas, operadores turísticos y equipos de movilidad corporativa varias semanas para adaptar sus procedimientos de reserva y cumplimiento.
La medida de Brasil se presenta explícitamente como una reciprocidad a la exención unilateral de visa que Pekín otorgó a los brasileños a partir de 2025. El proveedor de datos de viajes Qunar reportó un aumento inmediato de cinco veces en las búsquedas de vuelos a Río de Janeiro y São Paulo pocas horas después del anuncio, con Beijing, Shanghái, Cantón, Shenzhen y Hangzhou generando la mayor demanda. Sin embargo, la capacidad de vuelos de larga distancia seguirá siendo un cuello de botella: aún no existen vuelos directos entre China continental y Brasil, y la única opción regular —el servicio Beijing-Madrid-São Paulo de Air China— operó apenas 27 rotaciones en diciembre.
Para las multinacionales, la exención elimina los tiempos de espera consulares que solían extenderse hasta cuatro semanas y simplifica los despliegues de proyectos a corto plazo en energía, agronegocios e infraestructura. Los responsables de recursos humanos y viajes deberán estar atentos al próximo instrumento regulatorio, que se espera aclare (1) las actividades permitidas, (2) la evidencia de viaje de continuación o regreso, y (3) la posibilidad de convertir la visa a permisos de mayor duración al llegar.
Fuente: China News Service (via CCTV)