
Lo que comenzó como una falla en la infraestructura causada por el clima cerca de Álora en febrero se ha convertido en un problema que dura un mes para las empresas que trasladan personal entre la capital de España y la Costa del Sol. El sitio de asesoramiento de viajes The Adept Traveler informa que Rail Europe ahora indica que el corredor AVE Madrid–Málaga estará cerrado hasta “al menos la última semana de abril”, mientras que el operador privado Iryo ha cancelado todos sus servicios hasta el 26 de abril, con reembolsos automáticos. El operador nacional Renfe sigue siendo el único que ofrece una alternativa organizada: un itinerario mixto que mantiene a los pasajeros en el tren de alta velocidad entre Madrid y Antequera Santa Ana, para luego continuar en autobús durante los últimos 55 kilómetros hasta la estación Málaga-María Zambrano. Aunque es una opción viable, este desvío añade entre 60 y 90 minutos al viaje y genera riesgos en los trasbordos para quienes llevan equipaje o deben conectar con vuelos en AGP. Los equipos de movilidad global que trasladan empleados a los centros tecnológicos de Málaga o ejecutivos a conferencias en Marbella enfrentan decisiones difíciles: aceptar la ruta híbrida de Renfe, hacer un desvío por Sevilla o Granada, o cambiar a vuelos de corta distancia. Iberia y Vueling han aumentado la capacidad en la ruta MAD-AGP, pero el aeropuerto de Málaga enfrenta una huelga continua de los manipuladores de equipaje de Groundforce los lunes, miércoles y viernes, lo que agrava la incertidumbre. Se recomienda a los responsables de recursos humanos reprogramar citas críticas, prever tiempos de margen para reuniones perdidas y considerar opciones virtuales cuando sea posible. Para traslados programados después del 26 de abril, es importante seguir consultando los boletines de ingeniería de ADIF, ya que el plazo para la reparación de las vías podría retrasarse nuevamente. Las empresas que reembolsan gastos de viaje deben aclarar sus políticas respecto a noches de hotel forzadas o tarifas aéreas más elevadas. Esta interrupción también pone de manifiesto un problema estructural: la creciente dependencia de España en múltiples operadores ferroviarios de acceso abierto exige que la planificación de contingencias vaya más allá de los horarios de Renfe. Hasta que se restablezca el servicio completo, la columna vertebral de la red de alta velocidad en Andalucía sigue siendo frágil, y los responsables de movilidad deben actualizar sus paneles de riesgos en consecuencia.
Fuente: The Adept Traveler