
Desde las 10 de la mañana, hora local, del 26 de septiembre, el centro de Madrid resonó con los cánticos de “¡Ceuta, resiste!” cuando la segunda “Marcha por la Dignidad” partió desde la Plaza de Cibeles rumbo a Moncloa. Organizada por el colectivo Sociedad Civil Española y respaldada por los partidos de oposición PP y Vox, la manifestación reunió a varias decenas de miles de participantes, según los organizadores. Los manifestantes portaban banderas de España y Ceuta, exigiendo tanto la devolución inmediata de los migrantes que llegaron en julio como la convocatoria de elecciones generales. Los oradores acusaron al presidente Sánchez de ceder ante la presión marroquí y de no proteger la frontera exterior de España. El líder de Vox, Santiago Abascal, reiteró el llamado de su partido a aplicar el artículo 102 de la Constitución contra Sánchez, mientras que dirigentes del PP reclamaron cambios legales “urgentes” para permitir deportaciones más rápidas. Esta movilización refleja hasta qué punto el incidente de Ceuta —inicialmente un desafío de gestión fronteriza— se ha convertido en una prueba política a nivel nacional. Además, mantiene la migración en la agenda pública justo cuando el Gobierno prepara un decreto para acelerar las expulsiones. Para los programas de movilidad global, la manifestación es un recordatorio más de que la estabilidad social en los principales centros de negocios puede verse afectada por los debates migratorios. El acceso al centro de Madrid sufrió cortes y alteraciones durante varias horas, mientras que la retórica en aumento podría influir en futuras decisiones regulatorias sobre permisos de trabajo, controles fronterizos y suspensiones del espacio Schengen.
Fuente: Euronews