
Finlandia ha establecido un nuevo récord en naturalizaciones: según datos obtenidos por Uutissuomalainen y publicados por Verkkouutiset el 20 de enero de 2026, el Servicio de Inmigración finlandés (Migri) aprobó 12,547 solicitudes de ciudadanía entre enero y noviembre de 2025, superando ya el récord anterior de 12,417 registrado en 2024.
Las autoridades atribuyen este aumento a dos factores convergentes. Primero, Migri ha estado resolviendo un retraso acumulado durante los años de pandemia; la incorporación de más evaluadores y la optimización de los procesos digitales han reducido los tiempos de tramitación. Segundo, muchos residentes de larga duración decidieron presentar su solicitud antes de que entre en vigor, a mediados de 2026, el endurecimiento de las normas de nacionalidad previsto por el gobierno. La próxima reforma, respaldada por la coalición de cuatro partidos del primer ministro Petteri Orpo, introducirá un examen formal de ciudadanía y elevará los requisitos de competencia lingüística, haciendo más exigente el camino hacia el pasaporte finlandés.
Los grupos más numerosos que obtuvieron la ciudadanía el año pasado fueron iraquíes, rusos, sirios, afganos, somalíes, turcos, ucranianos y estonios. Muchos llegaron durante la oleada de refugiados de 2015 y ahora cumplen con los requisitos de residencia.
Para las empresas multinacionales, esta tendencia tiene implicaciones mixtas. En el aspecto positivo, una mayor cantidad de ciudadanos nacidos en el extranjero reduce la gestión de permisos de trabajo y facilita la movilidad dentro de la UE. Al mismo tiempo, los futuros solicitantes —especialmente especialistas clave y estudiantes internacionales— necesitarán una formación lingüística más estructurada y apoyo en la integración por parte de sus empleadores si quieren naturalizarse bajo el nuevo régimen más estricto.
Consejo práctico: los equipos de recursos humanos deberían aconsejar al personal extranjero que ya cumple con los criterios actuales de elegibilidad que presenten sus solicitudes cuanto antes, y al mismo tiempo presupuestar para ampliar la enseñanza del finlandés o sueco para quienes planeen quedarse a largo plazo.
Las autoridades atribuyen este aumento a dos factores convergentes. Primero, Migri ha estado resolviendo un retraso acumulado durante los años de pandemia; la incorporación de más evaluadores y la optimización de los procesos digitales han reducido los tiempos de tramitación. Segundo, muchos residentes de larga duración decidieron presentar su solicitud antes de que entre en vigor, a mediados de 2026, el endurecimiento de las normas de nacionalidad previsto por el gobierno. La próxima reforma, respaldada por la coalición de cuatro partidos del primer ministro Petteri Orpo, introducirá un examen formal de ciudadanía y elevará los requisitos de competencia lingüística, haciendo más exigente el camino hacia el pasaporte finlandés.
Los grupos más numerosos que obtuvieron la ciudadanía el año pasado fueron iraquíes, rusos, sirios, afganos, somalíes, turcos, ucranianos y estonios. Muchos llegaron durante la oleada de refugiados de 2015 y ahora cumplen con los requisitos de residencia.
Para las empresas multinacionales, esta tendencia tiene implicaciones mixtas. En el aspecto positivo, una mayor cantidad de ciudadanos nacidos en el extranjero reduce la gestión de permisos de trabajo y facilita la movilidad dentro de la UE. Al mismo tiempo, los futuros solicitantes —especialmente especialistas clave y estudiantes internacionales— necesitarán una formación lingüística más estructurada y apoyo en la integración por parte de sus empleadores si quieren naturalizarse bajo el nuevo régimen más estricto.
Consejo práctico: los equipos de recursos humanos deberían aconsejar al personal extranjero que ya cumple con los criterios actuales de elegibilidad que presenten sus solicitudes cuanto antes, y al mismo tiempo presupuestar para ampliar la enseñanza del finlandés o sueco para quienes planeen quedarse a largo plazo.
Fuente: Verkkouutiset