
El Ministerio del Interior de Polonia ha notificado formalmente a la Comisión Europea que dejará de reconocer como válidos los pasaportes rusos no biométricos de cinco años a partir del 1 de abril de 2026. Las versiones diplomáticas y de servicio de este documento obsoleto ya fueron invalidadas desde el 1 de enero. Esta medida, publicada en la página web de la Oficina para Extranjeros, sigue movimientos similares de los países bálticos y busca reforzar la seguridad documental en un contexto de tensiones regionales crecientes.
En la práctica, los ciudadanos rusos residentes en Polonia que aún posean el modelo antiguo de pasaporte deberán renovarlo por uno biométrico o correrán el riesgo de no poder reingresar al país tras viajar. Los empleadores con trabajadores rusos asignados deben revisar de inmediato los expedientes de sus expatriados y programar las renovaciones con suficiente antelación, ya que los consulados rusos han reportado tiempos de espera de varias semanas para la toma de datos biométricos.
Los asesores en inmigración advierten que intentar cruzar la frontera con un pasaporte no conforme podría anular una visa o permiso de residencia polaco vigente; por ello, los trabajadores en proceso de renovación podrían necesitar portar ambos documentos hasta que las autoridades locales actualicen sus registros internos. Las empresas que operan traslados frecuentes entre Varsovia y Moscú para personal técnico deben informar a los gestores de viajes sobre los controles más estrictos que se esperan en los aeropuertos de Varsovia-Modlin y Chopin.
Esta decisión también refleja el impulso de Varsovia por alinear los estándares de documentos de identidad con las recomendaciones de seguridad de la UE, y podría anticipar un escrutinio similar sobre otros pasaportes de terceros países considerados de alto riesgo. Los programas de movilidad en Europa Central deben estar atentos a posibles repercusiones, incluyendo una mayor rigurosidad en la verificación de documentos de identidad en los trámites de permisos de trabajo.
En la práctica, los ciudadanos rusos residentes en Polonia que aún posean el modelo antiguo de pasaporte deberán renovarlo por uno biométrico o correrán el riesgo de no poder reingresar al país tras viajar. Los empleadores con trabajadores rusos asignados deben revisar de inmediato los expedientes de sus expatriados y programar las renovaciones con suficiente antelación, ya que los consulados rusos han reportado tiempos de espera de varias semanas para la toma de datos biométricos.
Los asesores en inmigración advierten que intentar cruzar la frontera con un pasaporte no conforme podría anular una visa o permiso de residencia polaco vigente; por ello, los trabajadores en proceso de renovación podrían necesitar portar ambos documentos hasta que las autoridades locales actualicen sus registros internos. Las empresas que operan traslados frecuentes entre Varsovia y Moscú para personal técnico deben informar a los gestores de viajes sobre los controles más estrictos que se esperan en los aeropuertos de Varsovia-Modlin y Chopin.
Esta decisión también refleja el impulso de Varsovia por alinear los estándares de documentos de identidad con las recomendaciones de seguridad de la UE, y podría anticipar un escrutinio similar sobre otros pasaportes de terceros países considerados de alto riesgo. Los programas de movilidad en Europa Central deben estar atentos a posibles repercusiones, incluyendo una mayor rigurosidad en la verificación de documentos de identidad en los trámites de permisos de trabajo.
Fuente: Office for Foreigners (Gov.pl)