
China Southern Airlines, la aerolínea más grande de China por tamaño de flota, operará más de 126,000 vuelos de pasajeros entre el 2 de febrero y el 13 de marzo para hacer frente a la migración anual del ‘Chunyun’. Esta cifra representa un aumento del 15 % respecto a la temporada 2025 e incluye 13,000 vuelos adicionales en más de 260 rutas entre ciudades.
A nivel nacional, la capacidad se concentrará en destinos de “hielo y nieve” como Harbin, Changchun y Altay, así como en las ciudades turísticas tropicales de Hainan, siguiendo las tendencias de consumo de deportes de invierno y escapadas a climas cálidos. Se desplegarán aviones de fuselaje ancho en rutas principales de alta demanda, como Shenzhen–Beijing Daxing, para maximizar la oferta de asientos.
En el ámbito internacional, la aerolínea planea 16,000 vuelos, impulsados por la expansión de los acuerdos de exención de visado de China y las vacaciones públicas de nueve días por el Festival de Primavera. Las nuevas rutas Guangzhou–Madrid y Guangzhou–Darwin, junto con la reanudación de los servicios a Perth y Adelaide, llevarán las rotaciones a Australia a un récord de 77 viajes de ida y vuelta por semana. Los vuelos a Bangkok, Kuala Lumpur y Chiang Mai superarán las 500 frecuencias semanales, reflejando la recuperación del turismo de ocio en el sudeste asiático.
Para los gestores de movilidad corporativa, el calendario ofrece mayor flexibilidad para el regreso de expatriados y viajes de negocios de última hora, pero también señala posibles congestiones: los aeropuertos de Beijing Capital, Guangzhou Baiyun y Shanghai Pudong prevén volúmenes de pasajeros en días pico entre un 20 y 25 % superiores a los del año pasado. China Southern está implementando puertas de embarque instantáneo con reconocimiento facial en Guangzhou e integrando navegación en tiempo real del terminal en su app para aliviar la aglomeración. Las unidades de logística operarán 900 vuelos de carga dedicados, priorizando productos frescos y exportaciones de regalos para las festividades.
Esta expansión agresiva subraya cómo las aerolíneas chinas apuestan por una recuperación total tanto de la demanda doméstica como internacional en 2026, pese a las limitaciones globales de capacidad y las incertidumbres geopolíticas que persisten.
A nivel nacional, la capacidad se concentrará en destinos de “hielo y nieve” como Harbin, Changchun y Altay, así como en las ciudades turísticas tropicales de Hainan, siguiendo las tendencias de consumo de deportes de invierno y escapadas a climas cálidos. Se desplegarán aviones de fuselaje ancho en rutas principales de alta demanda, como Shenzhen–Beijing Daxing, para maximizar la oferta de asientos.
En el ámbito internacional, la aerolínea planea 16,000 vuelos, impulsados por la expansión de los acuerdos de exención de visado de China y las vacaciones públicas de nueve días por el Festival de Primavera. Las nuevas rutas Guangzhou–Madrid y Guangzhou–Darwin, junto con la reanudación de los servicios a Perth y Adelaide, llevarán las rotaciones a Australia a un récord de 77 viajes de ida y vuelta por semana. Los vuelos a Bangkok, Kuala Lumpur y Chiang Mai superarán las 500 frecuencias semanales, reflejando la recuperación del turismo de ocio en el sudeste asiático.
Para los gestores de movilidad corporativa, el calendario ofrece mayor flexibilidad para el regreso de expatriados y viajes de negocios de última hora, pero también señala posibles congestiones: los aeropuertos de Beijing Capital, Guangzhou Baiyun y Shanghai Pudong prevén volúmenes de pasajeros en días pico entre un 20 y 25 % superiores a los del año pasado. China Southern está implementando puertas de embarque instantáneo con reconocimiento facial en Guangzhou e integrando navegación en tiempo real del terminal en su app para aliviar la aglomeración. Las unidades de logística operarán 900 vuelos de carga dedicados, priorizando productos frescos y exportaciones de regalos para las festividades.
Esta expansión agresiva subraya cómo las aerolíneas chinas apuestan por una recuperación total tanto de la demanda doméstica como internacional en 2026, pese a las limitaciones globales de capacidad y las incertidumbres geopolíticas que persisten.