
Los ministerios de Interior y Justicia de Chipre anunciaron el jueves que desde el 1 de marzo se han deportado a 195 nacionales de terceros países y 729 más han aceptado paquetes de retorno asistido, destacando una nueva estrategia agresiva para reducir el acumulado de solicitantes de asilo en la isla. El comunicado conjunto atribuye estos resultados a una mayor coordinación entre la policía, los oficiales de inmigración y los equipos de enlace de Frontex en el aeropuerto de Lárnaca.
Estas deportaciones coinciden con una fuerte caída en las llegadas irregulares por mar: solo 2,400 en lo que va de 2025-26, frente a 6,109 en 2024 y casi 11,000 en 2023. Las autoridades atribuyen esta disminución a patrullajes intensificados a lo largo de la Línea Verde y a centros de procesamiento rápido que resuelven solicitudes manifiestamente infundadas en un plazo de diez días, siguiendo el modelo italiano de ‘puntos calientes’.
Los grupos de derechos humanos han recibido con cautela el aumento de salidas voluntarias, que ofrecen a los retornados subvenciones de 1,000 euros y un billete de avión gratuito, pero advierten que la capacidad de detención en Menoyia sigue saturada, lo que genera dudas sobre las condiciones para quienes se niegan a partir. El Ministerio de Interior asegura que todas las deportaciones cumplen con las garantías establecidas en la Directiva de Retornos de la UE.
Para los empleadores, el mensaje es contradictorio. Las empresas de construcción y agricultura que dependen de mano de obra no documentada temen escasez de personal, mientras que las multinacionales interpretan la medida como una señal de que Chipre quiere dejar atrás su imagen de puerta trasera fácil hacia la UE. Los abogados especializados en inmigración recomiendan a las empresas auditar rápidamente la documentación de sus trabajadores, ya que los que excedan su estancia enfrentan casi con seguridad una orden de salida bajo la nueva política.
Estas deportaciones coinciden con una fuerte caída en las llegadas irregulares por mar: solo 2,400 en lo que va de 2025-26, frente a 6,109 en 2024 y casi 11,000 en 2023. Las autoridades atribuyen esta disminución a patrullajes intensificados a lo largo de la Línea Verde y a centros de procesamiento rápido que resuelven solicitudes manifiestamente infundadas en un plazo de diez días, siguiendo el modelo italiano de ‘puntos calientes’.
Los grupos de derechos humanos han recibido con cautela el aumento de salidas voluntarias, que ofrecen a los retornados subvenciones de 1,000 euros y un billete de avión gratuito, pero advierten que la capacidad de detención en Menoyia sigue saturada, lo que genera dudas sobre las condiciones para quienes se niegan a partir. El Ministerio de Interior asegura que todas las deportaciones cumplen con las garantías establecidas en la Directiva de Retornos de la UE.
Para los empleadores, el mensaje es contradictorio. Las empresas de construcción y agricultura que dependen de mano de obra no documentada temen escasez de personal, mientras que las multinacionales interpretan la medida como una señal de que Chipre quiere dejar atrás su imagen de puerta trasera fácil hacia la UE. Los abogados especializados en inmigración recomiendan a las empresas auditar rápidamente la documentación de sus trabajadores, ya que los que excedan su estancia enfrentan casi con seguridad una orden de salida bajo la nueva política.
Fuente: Cyprus Mail