
El Departamento de Justicia ha revelado que los pagos a empresas privadas que gestionan alojamientos para solicitantes de protección internacional y refugiados ucranianos alcanzaron los 1.600 millones de euros el año pasado, de los cuales los diez proveedores más grandes recibieron 313 millones. Los detalles enviados al Comité de Cuentas Públicas y publicados el 24 de abril muestran que Mosney Unlimited Company encabeza la lista con algo más de 40 millones de euros, seguida de cerca por los operadores de los antiguos hoteles Citywest y Airport. Estas cifras evidencian cómo la dependencia de Irlanda en contratos con hoteles y parques vacacionales se ha disparado ante la ausencia de centros de acogida construidos específicamente, una carencia que la nueva Ley de Protección Internacional busca solucionar.
Los costos también han aumentado porque el Estado ahora cubre la seguridad, la alimentación y la atención sanitaria básica en el lugar, en lugar de otorgar subsidios en efectivo. Para los empleadores, este gasto va más allá de una simple partida presupuestaria: según las normas de la UE, los solicitantes de asilo obtienen el derecho a trabajar tras seis meses. Cuanto más rápido se procesen y trasladen a estos solicitantes fuera de los alojamientos estatales, antes podrán incorporarse al ajustado mercado laboral irlandés. Sectores como el procesamiento de alimentos y el cuidado de personas mayores ya reclutan intensamente de este grupo; el aumento de los costos de alojamiento presiona al Gobierno para acelerar la emisión de permisos de trabajo y así permitir que los residentes contribuyan con ingresos fiscales.
La carta del Comité de Cuentas Públicas también destaca los gastos en deportaciones: seis vuelos chárter trasladaron a 182 personas a un costo promedio de 9.159 euros por persona, cifra similar a los 8.151 euros promedio de 185 deportaciones en vuelos comerciales. Esta equivalencia podría motivar al departamento a ampliar las deportaciones mediante vuelos comerciales, un aspecto que los equipos de movilidad internacional deberían tener en cuenta al asesorar a empleados con permisos vencidos.
Grupos de la sociedad civil han reaccionado pidiendo mayor transparencia en la contratación y objetivos temporales para eliminar progresivamente el uso de hoteles, argumentando que los grandes pagos a propietarios privados generan incentivos perversos. El Departamento responde que la capacidad de emergencia fue inevitable tras el récord de llegadas de solicitantes de asilo y refugiados, pero anuncia que un nuevo “pueblo modular” cerca del Aeropuerto de Dublín servirá como piloto de un modelo estatal más económico.
Los costos también han aumentado porque el Estado ahora cubre la seguridad, la alimentación y la atención sanitaria básica en el lugar, en lugar de otorgar subsidios en efectivo. Para los empleadores, este gasto va más allá de una simple partida presupuestaria: según las normas de la UE, los solicitantes de asilo obtienen el derecho a trabajar tras seis meses. Cuanto más rápido se procesen y trasladen a estos solicitantes fuera de los alojamientos estatales, antes podrán incorporarse al ajustado mercado laboral irlandés. Sectores como el procesamiento de alimentos y el cuidado de personas mayores ya reclutan intensamente de este grupo; el aumento de los costos de alojamiento presiona al Gobierno para acelerar la emisión de permisos de trabajo y así permitir que los residentes contribuyan con ingresos fiscales.
La carta del Comité de Cuentas Públicas también destaca los gastos en deportaciones: seis vuelos chárter trasladaron a 182 personas a un costo promedio de 9.159 euros por persona, cifra similar a los 8.151 euros promedio de 185 deportaciones en vuelos comerciales. Esta equivalencia podría motivar al departamento a ampliar las deportaciones mediante vuelos comerciales, un aspecto que los equipos de movilidad internacional deberían tener en cuenta al asesorar a empleados con permisos vencidos.
Grupos de la sociedad civil han reaccionado pidiendo mayor transparencia en la contratación y objetivos temporales para eliminar progresivamente el uso de hoteles, argumentando que los grandes pagos a propietarios privados generan incentivos perversos. El Departamento responde que la capacidad de emergencia fue inevitable tras el récord de llegadas de solicitantes de asilo y refugiados, pero anuncia que un nuevo “pueblo modular” cerca del Aeropuerto de Dublín servirá como piloto de un modelo estatal más económico.
Fuente: The Irish Times
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