
Hablando en Rzeszów el 27 de abril, el primer ministro Donald Tusk anunció lo que denominó una “armada polaca de drones”, un programa que combinará la capacidad industrial polaca, fondos de la UE y la experiencia ucraniana en el campo de batalla para acelerar el desarrollo de sistemas no tripulados. Aunque es principalmente una iniciativa de defensa, el plan también tiene implicaciones para la movilidad civil: funcionarios gubernamentales confirmaron que las tecnologías de doble uso —navegación, gestión del tráfico y contramedidas contra drones— se integrarán en la hoja de ruta de movilidad aérea avanzada civil, actualmente supervisada por PANSA y el Ministerio de Infraestructura. Rzeszów se ha convertido en la puerta de entrada europea más activa para vuelos de ayuda a Ucrania, y este anuncio refuerza su papel como nodo logístico transfronterizo. Se espera que la iniciativa cree carriles rápidos aduaneros dedicados y visados de formación para ingenieros ucranianos que prototiparán sistemas en el nuevo Centro de Competencia de Podkarpackie en Polonia, antes de escalar la producción en ambos países. Analistas del sector señalan que el proyecto podría posicionar a Polonia como proveedor de infraestructura antidrone para aeropuertos civiles en toda la UE, complementando el trabajo ya en marcha en torres remotas y espacio U. Las empresas deben estar atentas a próximas facilidades de visado y cláusulas de compensación que podrían otorgar a inversores extranjeros acceso al ecosistema de drones en rápida expansión de Polonia. Según la Oficina del Primer Ministro, los detalles sobre financiación y cronogramas se publicarán “en las próximas semanas”, aunque los funcionarios sugirieron que los primeros vuelos demostrativos podrían coincidir con ejercicios de la OTAN previstos para finales de 2026.
Fuente: Notes From Poland