
Una nueva encuesta nacional realizada para la radiodifusora pública SRG/SSR y los periódicos 20 Minuten/Tamedia revela, por primera vez, que una ligera mayoría de votantes suizos aprobaría la iniciativa de la Unión Democrática de Centro (UDC) “No a una Suiza de 10 millones” en el referéndum previsto para el 14 de junio de 2026. El 52 % de los encuestados dijo que votaría a favor, el 46 % en contra y el 2 % está indeciso.
De ser aceptada, la iniciativa establecería un límite máximo de diez millones de residentes permanentes en la Constitución y obligaría al Consejo Federal a tomar “las medidas necesarias” para controlar el crecimiento demográfico. En la práctica, esto implicaría reducir drásticamente la inmigración neta, abandonar el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la UE y endurecer las cuotas tanto para nacionales de terceros países como para los trabajadores transfronterizos.
La población suiza alcanzó los 9,1 millones a finales de 2025, dejando poco margen para el crecimiento futuro bajo el límite propuesto. Líderes empresariales y académicos han advertido que el plan podría asfixiar la oferta laboral en sectores clave como las ciencias de la vida, la ingeniería y la hostelería, donde hasta un 30 % de los trabajadores tienen pasaporte extranjero. Economistas de UBS estiman que el crecimiento del PIB suizo podría caer hasta 0,7 puntos porcentuales anuales si la migración neta se reduce a los niveles necesarios para mantenerse por debajo del límite.
Los opositores han calificado el texto como la “iniciativa del caos”, argumentando que pondría en riesgo las relaciones bilaterales con la UE y podría desencadenar represalias que afectarían a los exportadores suizos. La UDC responde que la escasez de viviendas, el aumento de las primas de seguro de salud y las redes de transporte congestionadas demuestran que Suiza ya está bajo presión demográfica. La vicepresidenta del partido, Céline Amaudruz, declaró a los medios que “la inmigración descontrolada está erosionando nuestra calidad de vida y nuestra identidad cultural”, y añadió que la iniciativa ofrece un mecanismo “claro y democrático” para gestionar el crecimiento futuro.
A seis semanas del día de la votación, ambos bandos están movilizando importantes recursos. El gobierno y una alianza multipartidista de partidos centristas, verdes y de izquierda han lanzado una campaña bajo el lema “Por una Suiza sin muros”, mientras que la UDC recorre los 26 cantones con un “Autobús Stop 10 Millones” de color rojo brillante. Se espera una alta participación, especialmente entre los 410,000 trabajadores transfronterizos cuyo estatus podría verse directamente afectado.
De ser aceptada, la iniciativa establecería un límite máximo de diez millones de residentes permanentes en la Constitución y obligaría al Consejo Federal a tomar “las medidas necesarias” para controlar el crecimiento demográfico. En la práctica, esto implicaría reducir drásticamente la inmigración neta, abandonar el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la UE y endurecer las cuotas tanto para nacionales de terceros países como para los trabajadores transfronterizos.
La población suiza alcanzó los 9,1 millones a finales de 2025, dejando poco margen para el crecimiento futuro bajo el límite propuesto. Líderes empresariales y académicos han advertido que el plan podría asfixiar la oferta laboral en sectores clave como las ciencias de la vida, la ingeniería y la hostelería, donde hasta un 30 % de los trabajadores tienen pasaporte extranjero. Economistas de UBS estiman que el crecimiento del PIB suizo podría caer hasta 0,7 puntos porcentuales anuales si la migración neta se reduce a los niveles necesarios para mantenerse por debajo del límite.
Los opositores han calificado el texto como la “iniciativa del caos”, argumentando que pondría en riesgo las relaciones bilaterales con la UE y podría desencadenar represalias que afectarían a los exportadores suizos. La UDC responde que la escasez de viviendas, el aumento de las primas de seguro de salud y las redes de transporte congestionadas demuestran que Suiza ya está bajo presión demográfica. La vicepresidenta del partido, Céline Amaudruz, declaró a los medios que “la inmigración descontrolada está erosionando nuestra calidad de vida y nuestra identidad cultural”, y añadió que la iniciativa ofrece un mecanismo “claro y democrático” para gestionar el crecimiento futuro.
A seis semanas del día de la votación, ambos bandos están movilizando importantes recursos. El gobierno y una alianza multipartidista de partidos centristas, verdes y de izquierda han lanzado una campaña bajo el lema “Por una Suiza sin muros”, mientras que la UDC recorre los 26 cantones con un “Autobús Stop 10 Millones” de color rojo brillante. Se espera una alta participación, especialmente entre los 410,000 trabajadores transfronterizos cuyo estatus podría verse directamente afectado.
Fuente: SWI swissinfo.ch (via Bloomberg)
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