
Los viajeros de negocios que dependen de los servicios de Eurostar hacia y desde Bruselas se despertaron el viernes 8 de mayo con una serie de mensajes de advertencia. La página de actualizaciones en tiempo real del operador mostraba más de una docena de avisos de retrasos en la red ferroviaria belga, la estación Bruselas-Midi/Zuid y las rutas de conexión hacia París, Ámsterdam y Róterdam. La mayoría de las interrupciones se atribuían a “problemas de tráfico” o a trabajos de mantenimiento nocturnos que se prolongaban, y las actualizaciones continuaban hasta bien entrada la noche.
Aunque los retrasos individuales eran moderados —generalmente entre 15 y 40 minutos—, el efecto acumulado amenazaba con afectar agendas apretadas y conexiones aéreas en el Aeropuerto de Bruselas. Eurostar recomendó a los pasajeros seguir las actualizaciones en tiempo real y aprovechar los billetes flexibles cuando fuera posible. Los gestores de viajes corporativos en Bélgica insistieron en la importancia de añadir tiempo extra en los itinerarios, especialmente ahora que los controles biométricos bajo el Sistema de Entrada/Salida de la UE (EES) pueden añadir minutos en Bruselas-Midi antes del embarque.
Esta ola de retrasos llega en un momento delicado: la demanda de Eurostar ha aumentado desde el lanzamiento del EES en abril, ya que viajeros del Reino Unido y fuera de la UE buscan alternativas a los aeropuertos saturados. Cualquier percepción de que el tren se vuelve poco fiable podría hacer que los pasajeros de alto valor vuelvan a optar por vuelos de corta distancia, revirtiendo un cambio modal impulsado por el clima que las autoridades belgas han promovido con entusiasmo.
Por ahora, los expertos recomiendan que las multinacionales actualicen sus paneles de seguimiento de viajeros para incluir datos ferroviarios en tiempo real, no solo información de vuelos, y recuerden al personal que las reclamaciones por retrasos en tren suelen tener un plazo de 60 días para ser presentadas. Eurostar dispone de un portal de autoservicio, aunque las empresas más grandes pueden preferir gestionar las reclamaciones agrupadas a través de su agencia de viajes corporativa (TMC).
Aunque los retrasos individuales eran moderados —generalmente entre 15 y 40 minutos—, el efecto acumulado amenazaba con afectar agendas apretadas y conexiones aéreas en el Aeropuerto de Bruselas. Eurostar recomendó a los pasajeros seguir las actualizaciones en tiempo real y aprovechar los billetes flexibles cuando fuera posible. Los gestores de viajes corporativos en Bélgica insistieron en la importancia de añadir tiempo extra en los itinerarios, especialmente ahora que los controles biométricos bajo el Sistema de Entrada/Salida de la UE (EES) pueden añadir minutos en Bruselas-Midi antes del embarque.
Esta ola de retrasos llega en un momento delicado: la demanda de Eurostar ha aumentado desde el lanzamiento del EES en abril, ya que viajeros del Reino Unido y fuera de la UE buscan alternativas a los aeropuertos saturados. Cualquier percepción de que el tren se vuelve poco fiable podría hacer que los pasajeros de alto valor vuelvan a optar por vuelos de corta distancia, revirtiendo un cambio modal impulsado por el clima que las autoridades belgas han promovido con entusiasmo.
Por ahora, los expertos recomiendan que las multinacionales actualicen sus paneles de seguimiento de viajeros para incluir datos ferroviarios en tiempo real, no solo información de vuelos, y recuerden al personal que las reclamaciones por retrasos en tren suelen tener un plazo de 60 días para ser presentadas. Eurostar dispone de un portal de autoservicio, aunque las empresas más grandes pueden preferir gestionar las reclamaciones agrupadas a través de su agencia de viajes corporativa (TMC).
Fuente: Eurostar Travel Updates