
Apenas una semana después de que Brasil eliminara el requisito de visa para estancias cortas a titulares de pasaportes chinos ordinarios, funcionarios y el sector turístico ya están sintiendo los efectos. El 16 de mayo de 2026, el portal de noticias TNH1 informó que el Ministerio de Turismo aceleró la acreditación de 325 agencias brasileñas bajo el programa de Destino Aprobado (ADS), para que puedan recibir legalmente grupos turísticos y delegaciones corporativas chinas. Las aerolíneas que operan las rutas São Paulo–Guangzhou y Río de Janeiro–Beijing reportan que las reservas para el periodo de julio a octubre son un 28 % superiores a las del año pasado, mientras que el aeropuerto de Guarulhos en São Paulo se prepara con voluntarios que hablan mandarín para la intensa demanda de la Semana Dorada. La exención recíproca —que permite estancias de hasta 30 días hasta el 31 de diciembre de 2026— fue establecida el 11 de mayo mediante un decreto presidencial que refleja la decisión de Pekín en junio de 2025 de permitir a los brasileños visitar China sin visa. Brasil espera que este esquema le ayude a recuperar el récord prepandemia de 200,000 llegadas anuales de turistas chinos y, eventualmente, superarlo. Según Embratur, cada viajero chino de larga distancia gasta aproximadamente 2,700 dólares en el país, más del doble del promedio de turistas regionales. En paralelo, las autoridades migratorias actualizaron su sistema principal de inspección (SisMigra) para reconocer pasaportes electrónicos chinos y aplicar contadores automáticos de estancia de 30 días. Las aerolíneas también fueron informadas sobre los códigos de Información Anticipada de Pasajeros (API) para identificar a viajeros que podrían exceder su estadía. Los funcionarios insisten en que los controles rutinarios se mantendrán, pero enfatizan la “facilitación con seguridad”. Para los gestores de movilidad empresarial, la exención promete una implementación más rápida de ingenieros, gerentes de proyectos e inversionistas basados en China, que antes esperaban entre tres y cinco semanas para obtener visas de visitante. Multinacionales que desarrollan proyectos eólicos en el noreste de Brasil reportan que los técnicos chinos ahora pueden coordinar sus viajes con ventanas cortas de mantenimiento, reduciendo tiempos de inactividad. Sin embargo, los operadores turísticos advierten que las barreras lingüísticas y la limitada aceptación en puntos de venta de aplicaciones chinas de pago móvil podrían frenar el gasto. El Ministerio de Turismo afirma que está negociando un piloto para permitir que UnionPay y AliPay procesen pagos en reales brasileños, y Embratur está subvencionando la formación en mandarín para guías en Río, Foz do Iguaçu y Manaos.
Fuente: TNH1
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