
Los solicitantes rusos que buscan obtener visados Schengen flexibles y de múltiples entradas enfrentan ahora probabilidades mucho más difíciles: datos recopilados por AK&M en Moscú y citados el 13 de junio muestran una caída del 90 % interanual en la emisión de visados de larga duración. Italia, históricamente uno de los destinos consulares más populares para viajes de ocio y compras de los rusos, ha ajustado su práctica conforme a las directrices de la UE adoptadas en 2024 tras la invasión rusa de Ucrania.
Para quienes encuentran las nuevas normas complicadas, la plataforma VisaHQ puede facilitar el proceso: su página de visados para Italia (https://www.visahq.com/italy/) detalla los requisitos actuales, ofrece listas de documentos, ayuda para agendar citas y permite seguir el estado de la solicitud en tiempo real.
Fuentes consulares indican que las oficinas italianas en Moscú y San Petersburgo ahora emiten principalmente visados de entrada única vinculados a fechas específicas de viaje, con una validez que rara vez supera los 15 días. Los solicitantes con historial de viajes impecable pueden ocasionalmente obtener visados de doble entrada, pero parece que se acabaron los visados “turístico-negocios” de múltiples entradas y tres años de validez. Los tiempos de tramitación también se están alargando: las agencias de visados advierten que los clientes deben esperar hasta cuatro semanas, frente a los 10-14 días habituales antes de la guerra. La alta demanda en temporada alta podría extenderse hasta julio, cuando las citas para viajar en agosto ya son escasas.
Para los minoristas de lujo italianos, que vieron un aumento de turistas rusos de alto gasto a principios de 2023, este cambio podría afectar los ingresos justo cuando la recuperación postpandemia se estabiliza. La movilidad corporativa también se ve afectada indirectamente. Los ejecutivos rusos invitados a Italia para formación o reuniones de junta deben ahora planificar sus viajes en ventanas de visado más estrechas, complicando itinerarios por varios países que antes se gestionaban con un solo visado Schengen. Las empresas deben prever más tiempo de antelación, asegurarse de que las cartas de invitación especifiquen fechas exactas de entrada y salida y, cuando sea crucial, considerar opciones de visados nacionales válidos solo para Italia.
Funcionarios de la UE insisten en que esta política no es una prohibición general, sino una evaluación de seguridad caso por caso. Sin embargo, el resultado práctico es claro: hasta que las tensiones geopolíticas disminuyan, los ciudadanos rusos, incluso los viajeros frecuentes, deben planificar visados para un solo propósito y estar preparados para documentar con mayor detalle alojamiento, seguro y billetes de regreso.
Para quienes encuentran las nuevas normas complicadas, la plataforma VisaHQ puede facilitar el proceso: su página de visados para Italia (https://www.visahq.com/italy/) detalla los requisitos actuales, ofrece listas de documentos, ayuda para agendar citas y permite seguir el estado de la solicitud en tiempo real.
Fuentes consulares indican que las oficinas italianas en Moscú y San Petersburgo ahora emiten principalmente visados de entrada única vinculados a fechas específicas de viaje, con una validez que rara vez supera los 15 días. Los solicitantes con historial de viajes impecable pueden ocasionalmente obtener visados de doble entrada, pero parece que se acabaron los visados “turístico-negocios” de múltiples entradas y tres años de validez. Los tiempos de tramitación también se están alargando: las agencias de visados advierten que los clientes deben esperar hasta cuatro semanas, frente a los 10-14 días habituales antes de la guerra. La alta demanda en temporada alta podría extenderse hasta julio, cuando las citas para viajar en agosto ya son escasas.
Para los minoristas de lujo italianos, que vieron un aumento de turistas rusos de alto gasto a principios de 2023, este cambio podría afectar los ingresos justo cuando la recuperación postpandemia se estabiliza. La movilidad corporativa también se ve afectada indirectamente. Los ejecutivos rusos invitados a Italia para formación o reuniones de junta deben ahora planificar sus viajes en ventanas de visado más estrechas, complicando itinerarios por varios países que antes se gestionaban con un solo visado Schengen. Las empresas deben prever más tiempo de antelación, asegurarse de que las cartas de invitación especifiquen fechas exactas de entrada y salida y, cuando sea crucial, considerar opciones de visados nacionales válidos solo para Italia.
Funcionarios de la UE insisten en que esta política no es una prohibición general, sino una evaluación de seguridad caso por caso. Sin embargo, el resultado práctico es claro: hasta que las tensiones geopolíticas disminuyan, los ciudadanos rusos, incluso los viajeros frecuentes, deben planificar visados para un solo propósito y estar preparados para documentar con mayor detalle alojamiento, seguro y billetes de regreso.
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