
En la víspera de la cumbre del G7, aproximadamente 20,000 manifestantes —600 de ellos militantes del ‘black bloc’— marcharon por Ginebra, enfrentándose con la policía cerca de la sede de la ONU y quemando un vehículo. Los disturbios llevaron a las autoridades suizas y francesas a reforzar el perímetro de seguridad ya previsto, desplegando unidades móviles adicionales en pasos fronterizos menores y extendiendo los controles de identidad durante la noche del 14 al 15 de junio. Fuentes de la policía fronteriza francesa confirmaron que más de 800 agentes están ahora desplegados a lo largo de los 170 km de frontera entre Ginebra y Alta Saboya, frente a unos 60 en un día normal. Los trabajadores transfronterizos reportaron esperas de hasta 90 minutos en el puesto de Thônex-Vallard durante la hora punta del lunes por la mañana. El momento de la protesta resulta complicado para empresas como CERN, Rolex y la sede de BNP Paribas en Ginebra, que emplean a gran cantidad de residentes franceses o suizos que cruzan a diario. Muchas trasladaron reuniones a formato virtual e invocaron cláusulas de ‘fuerza mayor’ para el personal que no pudo llegar a la oficina. Proveedores logísticos informan que el flujo de paquetes entre centros de distribución suizos y consumidores franceses cayó un 28 % el 14 de junio en comparación con el domingo anterior. Mientras tanto, los hoteleros en Évian protegieron las ventanas como medida preventiva, recordando los daños sufridos durante la cumbre del G8 en 2003. Las autoridades recomiendan a los viajeros llevar pasaporte, evitar el centro de Ginebra después de las 20:00 y seguir las cuentas oficiales de Twitter para actualizaciones en tiempo real sobre los tiempos de espera en la frontera. El cantón ha habilitado un portal de reclamaciones para pequeñas empresas afectadas por la pérdida de facturación.
Fuente: Euronews (fr)