
Los pasajeros que tenían reserva en el ferry nocturno de FRS desde Motril (Granada) hacia la ciudad española de Melilla el 1 de agosto fueron rechazados a menos que pudieran demostrar su nacionalidad española, residencia en Melilla o una visita familiar inmediata. Fuentes portuarias y de la Guardia Civil informaron a EFE que la orden de última hora se debió al cierre temporal del paso terrestre Melilla-Marruecos y a la preocupación de que viajeros sin la documentación adecuada quedaran varados al llegar. Varios cientos de pasajeros, en su mayoría marroquíes, ya se habían registrado cuando se hizo el anuncio, lo que provocó escenas de enfado en la terminal y denuncias de falta de comunicación por parte de la operadora. La compañía ofreció la reubicación gratuita a través de Algeciras-Ceuta, pero muchos viajeros enfrentaron un desvío de 300 kilómetros. Aunque las autoridades subrayaron que la medida es “excepcional”, pone de manifiesto cómo los enlaces marítimos, esenciales para la Operación Paso del Estrecho (el retorno anual de trabajadores magrebíes a Norte de África en verano), pueden ser restringidos sin previo aviso cuando cambian las dinámicas fronterizas. Empresas logísticas que transportan productos perecederos por Motril reportan retrasos y están desviando sus envíos vía Valencia. Para los programas de movilidad corporativa, el incidente es un recordatorio para verificar que los asignados y sus dependientes tengan la residencia o documentos de viaje de la UE correctos antes de embarcar en ferris domésticos hacia los territorios norteafricanos de España. Los gestores de viajes también deben monitorear en tiempo real los avisos portuarios y asegurarse de contar con billetes flexibles que permitan cambios de ruta por pasos alternativos. Las entidades turísticas locales temen un daño reputacional justo cuando la provincia de Granada entra en su semana vacacional más concurrida, subrayando la interdependencia entre las decisiones de control migratorio y las economías regionales.
Fuente: AS (Sociedad)