
En su intervención en la Cumbre de Medios Árabes en Dubái el 17 de septiembre, el asesor presidencial Dr. Anwar Gargash explicó que la estrategia de los Emiratos Árabes Unidos para enfrentar la guerra entre Estados Unidos e Irán se basa en “dos vías paralelas”: una disuasión firme para proteger la soberanía y mantener abiertos los canales con Teherán para asegurar el funcionamiento de la economía y, por ende, de los corredores aéreos y marítimos. Gargash reconoció que reconstruir la confianza con Irán llevará “muchos años”, pero enfatizó que el comercio regional, la aviación y el transporte marítimo deben continuar incluso en medio de las hostilidades. Citando el reciente viaje del presidente Sheikh Mohamed bin Zayed a Alemania, sostuvo que los EAU no pueden permitir que el conflicto descarrile su agenda geoeconómica. Para los profesionales de la movilidad global, este discurso indica que, a pesar del aumento en los niveles de alerta, el gobierno tiene la intención de mantener las fronteras abiertas y facilitar los viajes de negocios. También sugiere que las medidas defensivas adicionales —en lugar de cierres totales— seguirán siendo la respuesta preferida ante amenazas de seguridad, permitiendo que proyectos y asignaciones multinacionales continúen con un riesgo controlado. Las declaraciones de Gargash pueden tranquilizar a los inversores extranjeros preocupados por la resiliencia de las cadenas de suministro y la seguridad de los expatriados, mientras que su llamado a un “nuevo marco regional de seguridad” subraya que la planificación de la movilidad a mediano plazo debe considerar la evolución de los protocolos de seguridad en el Golfo. Las gestiones diplomáticas, junto con la disuasión, sugieren que las restricciones en el espacio aéreo podrían aliviarse si las conversaciones en canales discretos prosperan, lo que podría estabilizar los horarios de vuelo y los costos de seguros.
Fuente: Gulf News