
La cámara baja del parlamento alemán aprobó la medida más drástica contra la inmigración desde la crisis de asilo de 2016 durante una sesión extraordinaria el domingo 7 de diciembre que se extendió hasta pasada la medianoche. El proyecto de ley modifica la Ley de Residencia en dos aspectos decisivos.
Primero, quienes sean detenidos en régimen de deportación (Abschiebungshaft) o en la custodia previa a la salida más breve (Ausreisegewahrsam) ya no contarán automáticamente con un abogado defensor financiado por el Estado. Ahora, los jueces solo deberán nombrar un abogado en “casos individuales particularmente complejos”. El derecho automático a asistencia legal se había introducido apenas el año pasado tras varias sentencias adversas para Alemania en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; el gobierno sostiene que desde entonces se ha convertido en un imán para “tácticas procesales dilatorias”. Por su parte, grupos de defensa de los derechos de los migrantes advierten que eliminar la asistencia legal aumentará las detenciones injustas y prolongará los procesos, justo lo que los jueces de Estrasburgo intentaron evitar.
Segundo, el proyecto transfiere la facultad de declarar “países de origen seguros” del Bundesrat (cámara alta) al Ministerio del Interior mediante una regulación simple. En la práctica, esto significa que ya no habrá veto de la cámara alta cuando Berlín quiera acelerar las devoluciones a países como Marruecos, Argelia o Georgia. Las asociaciones empresariales celebraron el cambio, argumentando que debería acortar los procedimientos de deportación, que actualmente pueden durar más de un año y sobrecargar a las autoridades locales; mientras que ONG humanitarias advirtieron que ahora serán criterios políticos, y no legales, los que determinen las evaluaciones de seguridad.
Para los gestores de movilidad global, el impacto inmediato es doble. Las empresas que emplean a nacionales de terceros países cuyos reclamos de asilo han sido rechazados enfrentarán una carga de cumplimiento más estricta: una vez que un trabajador sea detenido, será necesario contratar un abogado de forma privada y con poca antelación. Al mismo tiempo, la designación más rápida de “países seguros” podría facilitar las asignaciones internacionales para el personal alemán, ya que el Ministerio del Interior ha insinuado que firmará acuerdos de migración laboral con esos mismos países para compensar las deportaciones con vías legales de trabajo.
Las enmiendas aún deben ser aprobadas por el Bundesrat el 20 de diciembre, pero esa cámara ahora solo puede retrasar, no bloquear, la mayoría de las disposiciones. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha prometido que la primera lista ampliada de “países seguros” se publicará en enero, señalando una postura más dura que las multinacionales con operaciones en Alemania deberán seguir muy de cerca.
Primero, quienes sean detenidos en régimen de deportación (Abschiebungshaft) o en la custodia previa a la salida más breve (Ausreisegewahrsam) ya no contarán automáticamente con un abogado defensor financiado por el Estado. Ahora, los jueces solo deberán nombrar un abogado en “casos individuales particularmente complejos”. El derecho automático a asistencia legal se había introducido apenas el año pasado tras varias sentencias adversas para Alemania en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; el gobierno sostiene que desde entonces se ha convertido en un imán para “tácticas procesales dilatorias”. Por su parte, grupos de defensa de los derechos de los migrantes advierten que eliminar la asistencia legal aumentará las detenciones injustas y prolongará los procesos, justo lo que los jueces de Estrasburgo intentaron evitar.
Segundo, el proyecto transfiere la facultad de declarar “países de origen seguros” del Bundesrat (cámara alta) al Ministerio del Interior mediante una regulación simple. En la práctica, esto significa que ya no habrá veto de la cámara alta cuando Berlín quiera acelerar las devoluciones a países como Marruecos, Argelia o Georgia. Las asociaciones empresariales celebraron el cambio, argumentando que debería acortar los procedimientos de deportación, que actualmente pueden durar más de un año y sobrecargar a las autoridades locales; mientras que ONG humanitarias advirtieron que ahora serán criterios políticos, y no legales, los que determinen las evaluaciones de seguridad.
Para los gestores de movilidad global, el impacto inmediato es doble. Las empresas que emplean a nacionales de terceros países cuyos reclamos de asilo han sido rechazados enfrentarán una carga de cumplimiento más estricta: una vez que un trabajador sea detenido, será necesario contratar un abogado de forma privada y con poca antelación. Al mismo tiempo, la designación más rápida de “países seguros” podría facilitar las asignaciones internacionales para el personal alemán, ya que el Ministerio del Interior ha insinuado que firmará acuerdos de migración laboral con esos mismos países para compensar las deportaciones con vías legales de trabajo.
Las enmiendas aún deben ser aprobadas por el Bundesrat el 20 de diciembre, pero esa cámara ahora solo puede retrasar, no bloquear, la mayoría de las disposiciones. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha prometido que la primera lista ampliada de “países seguros” se publicará en enero, señalando una postura más dura que las multinacionales con operaciones en Alemania deberán seguir muy de cerca.
Fuente: VisaHQ
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