
La reunión semanal del Consejo de Ministros de Francia, celebrada el 17 de diciembre de 2025, aprobó formalmente un proyecto de ley que autoriza la ratificación de un acuerdo bilateral de readmisión con Kazajistán.
Firmado en París el 5 de noviembre de 2024, el tratado establece procedimientos acelerados para la identificación y devolución de nacionales franceses, kazajos y de terceros países que ya no cumplan con las condiciones de entrada o permanencia en cualquiera de los dos países. Según el acuerdo, el Estado que solicita la readmisión debe proporcionar pruebas de identidad en un plazo de seis días hábiles y organizar la transferencia de la persona en un máximo de 30 días tras la aceptación, limitando así la detención prolongada. El acuerdo también contempla operaciones de tránsito para vuelos de retorno que pasen por el territorio de la otra parte.
Para los empleadores franceses, esta iniciativa representa un endurecimiento en la política migratoria irregular de cara a la campaña presidencial de 2026. Los directivos que trasladen personal entre París y Almatý deben asegurarse de que la documentación de permisos de trabajo esté en regla, ya que las estancias prolongadas podrían ahora desencadenar expulsiones más rápidas. Por otro lado, el tratado podría facilitar el retorno de empleados kazajos cuyos proyectos hayan finalizado, reduciendo costos administrativos.
En la práctica, los responsables de movilidad deben revisar las listas de verificación de cumplimiento para nacionales kazajos en Francia y preparar a los viajeros sobre el aumento en la vigilancia en las fronteras exteriores de Schengen y en los aeropuertos franceses de ultramar. Las empresas que dependan de visados para proyectos de corta duración deberían contemplar tiempos adicionales para entrevistas de seguridad o controles biométricos una vez que la ley entre en vigor, probablemente a mediados de 2026.
Firmado en París el 5 de noviembre de 2024, el tratado establece procedimientos acelerados para la identificación y devolución de nacionales franceses, kazajos y de terceros países que ya no cumplan con las condiciones de entrada o permanencia en cualquiera de los dos países. Según el acuerdo, el Estado que solicita la readmisión debe proporcionar pruebas de identidad en un plazo de seis días hábiles y organizar la transferencia de la persona en un máximo de 30 días tras la aceptación, limitando así la detención prolongada. El acuerdo también contempla operaciones de tránsito para vuelos de retorno que pasen por el territorio de la otra parte.
Para los empleadores franceses, esta iniciativa representa un endurecimiento en la política migratoria irregular de cara a la campaña presidencial de 2026. Los directivos que trasladen personal entre París y Almatý deben asegurarse de que la documentación de permisos de trabajo esté en regla, ya que las estancias prolongadas podrían ahora desencadenar expulsiones más rápidas. Por otro lado, el tratado podría facilitar el retorno de empleados kazajos cuyos proyectos hayan finalizado, reduciendo costos administrativos.
En la práctica, los responsables de movilidad deben revisar las listas de verificación de cumplimiento para nacionales kazajos en Francia y preparar a los viajeros sobre el aumento en la vigilancia en las fronteras exteriores de Schengen y en los aeropuertos franceses de ultramar. Las empresas que dependan de visados para proyectos de corta duración deberían contemplar tiempos adicionales para entrevistas de seguridad o controles biométricos una vez que la ley entre en vigor, probablemente a mediados de 2026.