
Con un pronóstico de aumento del 15 % en el número de pasajeros durante el pico de Navidad y Año Nuevo, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil activó el 19 de diciembre la “Operación Fin de Año”, un plan multisectorial que se extenderá hasta el 5 de enero de 2026. La operación reúne al personal de la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), la Asociación Brasileña de Operadores Aeroportuarios (ABR) y los tres principales grupos de aerolíneas del país bajo la entidad gremial ABEAR. Más de 200 inspectores de ANAC han sido asignados a 15 aeropuertos de alta afluencia —entre ellos São Paulo/Guarulhos, Brasilia, Galeão de Río, Recife y Salvador— para supervisar las filas de check-in, los controles de seguridad y las cintas de equipaje mediante un nuevo panel de control en tiempo real que monitorea el desempeño puntual y las quejas de los pasajeros.
Las aerolíneas han dispuesto aviones de reserva y han instruido a los gerentes de estación a cumplir estrictamente con las normas de compensación establecidas en la Resolución 400. Por su parte, los aeropuertos han instalado mostradores temporales de atención y lanzado alertas de retrasos vía WhatsApp en inglés y español, una novedad en Brasil que beneficia especialmente a los viajeros corporativos que no dominan el portugués.
Para los gestores de movilidad, el mensaje es doble: se espera que los flujos sean más fluidos que en años anteriores, pero los inspectores tienen autoridad para imponer multas inmediatas por exceso de peso en equipaje de mano y transporte inadecuado de dispositivos con baterías de litio. Las empresas recomiendan a los viajeros llegar con tres horas de anticipación a vuelos internacionales, subir e-Visas o escaneos de visas físicas a billeteras móviles y conservar los recibos de gastos derivados de retrasos.
El ministerio también considera esta campaña como una prueba de estrés de cara al Carnaval 2026, cuando se prevé que los movimientos diarios superen en un 8 % el récord de 2025. Consultores en gestión de riesgos de viaje instan a las multinacionales a realizar simulacros de mesa, verificar que las bases de datos de responsabilidad corporativa contengan contactos de emergencia actualizados y revisar los planes de contingencia para conexiones perdidas y estancias nocturnas imprevistas.
Las aerolíneas han dispuesto aviones de reserva y han instruido a los gerentes de estación a cumplir estrictamente con las normas de compensación establecidas en la Resolución 400. Por su parte, los aeropuertos han instalado mostradores temporales de atención y lanzado alertas de retrasos vía WhatsApp en inglés y español, una novedad en Brasil que beneficia especialmente a los viajeros corporativos que no dominan el portugués.
Para los gestores de movilidad, el mensaje es doble: se espera que los flujos sean más fluidos que en años anteriores, pero los inspectores tienen autoridad para imponer multas inmediatas por exceso de peso en equipaje de mano y transporte inadecuado de dispositivos con baterías de litio. Las empresas recomiendan a los viajeros llegar con tres horas de anticipación a vuelos internacionales, subir e-Visas o escaneos de visas físicas a billeteras móviles y conservar los recibos de gastos derivados de retrasos.
El ministerio también considera esta campaña como una prueba de estrés de cara al Carnaval 2026, cuando se prevé que los movimientos diarios superen en un 8 % el récord de 2025. Consultores en gestión de riesgos de viaje instan a las multinacionales a realizar simulacros de mesa, verificar que las bases de datos de responsabilidad corporativa contengan contactos de emergencia actualizados y revisar los planes de contingencia para conexiones perdidas y estancias nocturnas imprevistas.
Fuente: VisaHQ