
Los viajeros que llegaron al Aeropuerto Internacional de Lárnaca la mañana del 2 de enero enfrentaron retrasos inesperados tras el vuelo, cuando la zona temporal de recogida del terminal alcanzó su capacidad máxima, lo que obligó a la policía a desviar los coches particulares hacia aparcamientos alternativos. El atasco generó largas filas a lo largo de la carretera perimetral del aeropuerto y se reportaron esperas de más de 40 minutos para conseguir transporte.
Hermes Airports atribuyó el problema a un aumento repentino de viajeros de regreso de las vacaciones, sumado a las obras en curso que han reducido en un tercio el espacio disponible en la acera. Las aplicaciones de transporte compartido agravaron la situación, ya que varios conductores circulaban alrededor del terminal al mismo tiempo en lugar de esperar en la zona designada.
Para los responsables de movilidad corporativa, este incidente es un recordatorio de que la planificación del transporte terrestre es tan importante como los horarios de vuelo. Las empresas de chóferes con aparcamiento pre-reservado en la zona terrestre tuvieron mejor desempeño, mientras que se recomendó a los empleados con vehículos propios retrasar la recogida o utilizar los aparcamientos de corta estancia.
Desde entonces, Hermes ha instalado señales de mensaje variable que informan a los conductores sobre la capacidad en tiempo real y está considerando un sistema de e-ticketing con reserva previa, similar a los de Heathrow y Schiphol. Hasta entonces, se aconseja a los viajeros que contemplen un margen extra de tiempo al programar reuniones o conexiones interurbanas.
Aunque es un problema menor en comparación con las cancelaciones de vuelos, la congestión en la zona terrestre puede afectar la satisfacción de los viajeros y generar costes adicionales, como horas extras para los conductores en espera, aspectos que los equipos globales de movilidad monitorean cada vez más en sus indicadores clave de desempeño (KPI).
Hermes Airports atribuyó el problema a un aumento repentino de viajeros de regreso de las vacaciones, sumado a las obras en curso que han reducido en un tercio el espacio disponible en la acera. Las aplicaciones de transporte compartido agravaron la situación, ya que varios conductores circulaban alrededor del terminal al mismo tiempo en lugar de esperar en la zona designada.
Para los responsables de movilidad corporativa, este incidente es un recordatorio de que la planificación del transporte terrestre es tan importante como los horarios de vuelo. Las empresas de chóferes con aparcamiento pre-reservado en la zona terrestre tuvieron mejor desempeño, mientras que se recomendó a los empleados con vehículos propios retrasar la recogida o utilizar los aparcamientos de corta estancia.
Desde entonces, Hermes ha instalado señales de mensaje variable que informan a los conductores sobre la capacidad en tiempo real y está considerando un sistema de e-ticketing con reserva previa, similar a los de Heathrow y Schiphol. Hasta entonces, se aconseja a los viajeros que contemplen un margen extra de tiempo al programar reuniones o conexiones interurbanas.
Aunque es un problema menor en comparación con las cancelaciones de vuelos, la congestión en la zona terrestre puede afectar la satisfacción de los viajeros y generar costes adicionales, como horas extras para los conductores en espera, aspectos que los equipos globales de movilidad monitorean cada vez más en sus indicadores clave de desempeño (KPI).
Fuente: In-Cyprus