
Los viajeros australianos que también tienen nacionalidad británica o irlandesa se han visto envueltos en una carrera de última hora para gestionar sus pasaportes, después de que el Ministerio del Interior del Reino Unido confirmara que, a partir del 25 de febrero de 2026, su nuevo sistema de Autorización Electrónica de Viaje (ETA) dejará de aceptar a los ciudadanos con doble nacionalidad que intenten abordar un vuelo con un pasaporte australiano. Las aerolíneas deberán verificar que cada pasajero que reclame derecho de residencia en el Reino Unido posea el documento adecuado: un pasaporte británico o irlandés válido, o un pasaporte australiano (u otro) con un Certificado de Derecho (COE). Las aerolíneas que transporten pasajeros que no cumplan con estos requisitos enfrentarán multas y los costos de su devolución, por lo que se espera que adopten una política de “tolerancia cero” en el check-in.
Este cambio cierra una laguna que permitía a los ciudadanos con doble nacionalidad presentar el pasaporte que les fuera más conveniente. Dado que los nacionales británicos e irlandeses están exentos del ETA, el gobierno del Reino Unido sostiene que deben demostrar esa nacionalidad antes de la salida; de lo contrario, no se puede realizar el proceso de autorización ETA. Esta medida forma parte del cambio más amplio del Reino Unido hacia una frontera completamente digital, que estará lista para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, siguiendo el ejemplo de Australia, que también ha dejado atrás las tarjetas de llegada en papel.
Las consecuencias prácticas son inmediatas. Más de 80,000 ciudadanos con doble nacionalidad australiana-británica visitaron el Reino Unido en 2025, según datos de la Fuerza Fronteriza del Reino Unido, y muchos usaron sus pasaportes australianos porque sus documentos británicos estaban vencidos. Un pasaporte británico estándar cuesta ahora 190 dólares australianos y puede tardar hasta 10 semanas; un COE cuesta 1,182 dólares australianos, requiere enviar el pasaporte original al Reino Unido y puede demorar aún más. Existen documentos de viaje de emergencia de un solo uso, pero aumentan los costos y la complejidad. Los responsables de viajes de negocios aconsejan a quienes tienen vínculos con el Reino Unido que revisen su documentación cuanto antes para evitar que se les niegue el embarque a finales de febrero.
Para los equipos de movilidad, la principal preocupación es el riesgo de incumplimiento. Las empresas que envían regularmente empleados con doble nacionalidad al Reino Unido deberán auditar la validez de los pasaportes, actualizar los perfiles de reserva de viajes y orientar a los viajeros sobre la nueva normativa. Quienes descubran el problema en el aeropuerto casi con seguridad perderán su vuelo, ya que no es posible solicitar la ETA el mismo día para nacionales británicos. Las aerolíneas ya están actualizando sus sistemas de check-in en línea para bloquear a los ciudadanos con doble nacionalidad que seleccionen “Reino Unido” como nacionalidad pero ingresen un número de pasaporte no británico.
A largo plazo, los expertos prevén que otras jurisdicciones imiten el modelo británico. El sistema ETIAS de la Unión Europea se lanzará en 2026 para nacionales exentos de visa, y Canadá está probando una aplicación similar para ciudadanos exentos de ETA con doble pasaporte. Si esta tendencia continúa, los responsables de movilidad australianos deberán gestionar flujos de trabajo con múltiples pasaportes y mantener registros más estrictos sobre el estatus de ciudadanía de sus empleados. Por ahora, el mensaje es claro: los ciudadanos con doble nacionalidad deben renovar su pasaporte británico o enfrentarse a pagar tarifas de cuatro cifras y posibles interrupciones en sus viajes.
Este cambio cierra una laguna que permitía a los ciudadanos con doble nacionalidad presentar el pasaporte que les fuera más conveniente. Dado que los nacionales británicos e irlandeses están exentos del ETA, el gobierno del Reino Unido sostiene que deben demostrar esa nacionalidad antes de la salida; de lo contrario, no se puede realizar el proceso de autorización ETA. Esta medida forma parte del cambio más amplio del Reino Unido hacia una frontera completamente digital, que estará lista para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, siguiendo el ejemplo de Australia, que también ha dejado atrás las tarjetas de llegada en papel.
Las consecuencias prácticas son inmediatas. Más de 80,000 ciudadanos con doble nacionalidad australiana-británica visitaron el Reino Unido en 2025, según datos de la Fuerza Fronteriza del Reino Unido, y muchos usaron sus pasaportes australianos porque sus documentos británicos estaban vencidos. Un pasaporte británico estándar cuesta ahora 190 dólares australianos y puede tardar hasta 10 semanas; un COE cuesta 1,182 dólares australianos, requiere enviar el pasaporte original al Reino Unido y puede demorar aún más. Existen documentos de viaje de emergencia de un solo uso, pero aumentan los costos y la complejidad. Los responsables de viajes de negocios aconsejan a quienes tienen vínculos con el Reino Unido que revisen su documentación cuanto antes para evitar que se les niegue el embarque a finales de febrero.
Para los equipos de movilidad, la principal preocupación es el riesgo de incumplimiento. Las empresas que envían regularmente empleados con doble nacionalidad al Reino Unido deberán auditar la validez de los pasaportes, actualizar los perfiles de reserva de viajes y orientar a los viajeros sobre la nueva normativa. Quienes descubran el problema en el aeropuerto casi con seguridad perderán su vuelo, ya que no es posible solicitar la ETA el mismo día para nacionales británicos. Las aerolíneas ya están actualizando sus sistemas de check-in en línea para bloquear a los ciudadanos con doble nacionalidad que seleccionen “Reino Unido” como nacionalidad pero ingresen un número de pasaporte no británico.
A largo plazo, los expertos prevén que otras jurisdicciones imiten el modelo británico. El sistema ETIAS de la Unión Europea se lanzará en 2026 para nacionales exentos de visa, y Canadá está probando una aplicación similar para ciudadanos exentos de ETA con doble pasaporte. Si esta tendencia continúa, los responsables de movilidad australianos deberán gestionar flujos de trabajo con múltiples pasaportes y mantener registros más estrictos sobre el estatus de ciudadanía de sus empleados. Por ahora, el mensaje es claro: los ciudadanos con doble nacionalidad deben renovar su pasaporte británico o enfrentarse a pagar tarifas de cuatro cifras y posibles interrupciones en sus viajes.
Fuente: The Guardian
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