
La decisión del Departamento de Estado de EE. UU. de suspender la emisión de visas de inmigrante para solicitantes de 75 países, incluido Brasil, a partir del 21 de enero, ha generado un gran impacto en los equipos de movilidad corporativa. Los oficiales consulares seguirán recibiendo documentos en las entrevistas programadas, pero no emitirán visas, dejando en espera indefinida cientos de casos brasileños de EB-2/EB-3 y familiares. Por ahora, las categorías de visas no inmigrantes (H-1B, L-1, B-1/B-2) no se ven afectadas.
Las multinacionales ya enfrentaban retrasos prolongados en la tramitación de tarjetas verdes; esta suspensión obliga a buscar soluciones temporales. Los responsables de recursos humanos están acelerando las peticiones globales L-1, explorando el Programa de Talento Global de Canadá y considerando centros nearshore en México. Las empresas con empleados transferidos dentro de EE. UU. les están recomendando solicitar extensiones de permiso de reingreso anticipado para evitar interrupciones en sus viajes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil presentó una protesta diplomática, pero evitó tomar represalias. Sin embargo, abogados advierten que, si la suspensión se prolonga, Brasil podría reactivar las negociaciones sobre tarifas recíprocas de visas.
Para los empleados afectados, la planificación de contingencias es fundamental: verificar las fechas de vencimiento del formulario I-94, renovar permisos de trabajo con anticipación y mantener actualizados los documentos de los dependientes. Los empleadores también deben reevaluar los costos a largo plazo de las asignaciones, ya que extensiones adicionales de H-1B o L-1 podrían sumar entre 6,000 y 8,000 dólares por empleado en dos años.
Este episodio pone en evidencia la vulnerabilidad de los flujos de talento sudamericano ante cambios repentinos en la política estadounidense y subraya la importancia estratégica de crear redundancias mediante el trabajo remoto, centros regionales y vías alternativas de residencia.
Las multinacionales ya enfrentaban retrasos prolongados en la tramitación de tarjetas verdes; esta suspensión obliga a buscar soluciones temporales. Los responsables de recursos humanos están acelerando las peticiones globales L-1, explorando el Programa de Talento Global de Canadá y considerando centros nearshore en México. Las empresas con empleados transferidos dentro de EE. UU. les están recomendando solicitar extensiones de permiso de reingreso anticipado para evitar interrupciones en sus viajes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil presentó una protesta diplomática, pero evitó tomar represalias. Sin embargo, abogados advierten que, si la suspensión se prolonga, Brasil podría reactivar las negociaciones sobre tarifas recíprocas de visas.
Para los empleados afectados, la planificación de contingencias es fundamental: verificar las fechas de vencimiento del formulario I-94, renovar permisos de trabajo con anticipación y mantener actualizados los documentos de los dependientes. Los empleadores también deben reevaluar los costos a largo plazo de las asignaciones, ya que extensiones adicionales de H-1B o L-1 podrían sumar entre 6,000 y 8,000 dólares por empleado en dos años.
Este episodio pone en evidencia la vulnerabilidad de los flujos de talento sudamericano ante cambios repentinos en la política estadounidense y subraya la importancia estratégica de crear redundancias mediante el trabajo remoto, centros regionales y vías alternativas de residencia.
Fuente: VisaHQ