
El invierno meteorológico dio su último golpe el 28 de febrero cuando una densa niebla cubrió el centro de Italia. El Aeropuerto Internacional de Abruzzo en Pescara desvió vuelos entrantes desde Bruselas Charleroi y Wroclaw hacia Roma Fiumicino a última hora del 27 de febrero, y para la mañana siguiente el vuelo de salida hacia Milán Malpensa fue cancelado, mientras que las salidas hacia Bucarest, Valencia y Londres sufrieron retrasos de varias horas. Este incidente pone de manifiesto cómo los aeropuertos secundarios, frecuentemente utilizados por aerolíneas de bajo coste y vuelos chárter de negocios, pueden convertirse en puntos únicos de fallo cuando no está disponible el ILS de Categoría III. Los viajeros tuvieron que afrontar traslados inesperados de más de 180 kilómetros en autobús; algunos perdieron conexiones ferroviarias ya afectadas por la huelga nacional. Las empresas con centros de talento en el creciente clúster aeroespacial de Abruzzo deberían tener en cuenta que los eventos de niebla invernal aquí promedian 13 días por temporada. Los analistas de aviación recomiendan programar reuniones críticas de llegada por la tarde, cuando las brisas marinas suelen mejorar la visibilidad, y asegurarse de reservar billetes con tarifas integradas que protejan a los pasajeros si los vuelos se desvían vía Roma. Según el reglamento EU261/2004, el clima es una ‘circunstancia extraordinaria’, pero las aerolíneas deben seguir ofreciendo atención y asistencia. Los equipos de movilidad deben recordar a los empleados conservar los recibos de gastos de hotel y comidas que superen el mínimo legal si el desvío provoca llegadas con más de 24 horas de retraso.
Fuente: ANSA