
Los viajeros de negocios italianos despertaron el 28 de febrero para descubrir que gran parte del corredor aéreo del Medio Oriente había desaparecido prácticamente de los mapas de las aerolíneas. Horas después de las incursiones nocturnas de EE. UU. e Israel contra objetivos iraníes, Israel y Qatar cerraron su espacio aéreo, lo que llevó a ITA Airways, Lufthansa Group, Air France-KLM, Swiss, Turkish Airlines y Wizz Air a suspender de manera generalizada sus vuelos a Tel Aviv, Beirut, Amán, Erbil, Teherán, Dubái y Abu Dhabi, al menos hasta el 7 de marzo. Esta decisión obligó a las aerolíneas a rediseñar en tiempo real las rutas de largo recorrido. ITA confirmó que todos los vuelos hacia el este evitarán el espacio aéreo de Israel, Líbano, Jordania, Irak e Irán, alargando los trayectos típicos de Milán a Bangkok y de Roma a Delhi entre 40 y 60 minutos, lo que implica un gasto adicional estimado de 350.000 euros diarios en combustible en toda la red. Las aerolíneas que siguen operando hacia el Golfo, como Emirates y Qatar Airways, también deben realizar desvíos más largos sobre Egipto y Arabia Saudita, lo que presiona la disponibilidad de franjas horarias en los ya saturados aeropuertos europeos. Para los responsables de movilidad corporativa, el problema inmediato es garantizar la seguridad de los viajeros. Los sistemas globales de distribución mostraron más de 180 reservas originadas en Italia afectadas solo en el primer día, y las consultoras de riesgos de viaje aconsejan a las empresas activar protocolos de comunicación de crisis para el personal en la región. Las aseguradoras recordaron a los asegurados que pueden aplicarse exclusiones por riesgo de guerra en Irán y partes de Irak. Los transitarios están desviando exportaciones italianas de alto valor —moda de lujo, productos farmacéuticos y maquinaria— hacia rutas multimodales vía Jebel Ali y Haifa. Las consecuencias a largo plazo probablemente se irán acumulando. Los operadores turísticos italianos reportan un aumento en las cancelaciones de salidas de Semana Santa hacia Jordania e Israel, y ITA advirtió que la ruta Roma-Tel Aviv —que apenas había recuperado los niveles de tráfico de 2019— podría no reabrirse hasta después del verano si la inestabilidad persiste. La Autoridad Nacional de Aviación Civil (ENAC) afirmó estar lista para agilizar permisos temporales para aerolíneas extracomunitarias que cubran la capacidad en rutas mediterráneas no afectadas, aunque cualquier asignación requeriría la aprobación de la UE. Este episodio es un recordatorio contundente de que los puntos calientes geopolíticos pueden trastocar programas de viaje meticulosamente planificados de la noche a la mañana. Se insta a las empresas con operaciones en Medio Oriente a actualizar las herramientas de seguimiento de empleados, revisar las cláusulas de fuerza mayor en contratos con proveedores y, cuando sea posible, distribuir los equipos críticos de proyectos en varias jurisdicciones para evitar fallos por puntos únicos en caso de evacuaciones.
Fuente: ANSA