
Siete meses después de que la administración Trump impusiera un recargo de 100,000 dólares en las solicitudes de visa H-1B para candidatos fuera de Estados Unidos, los expertos siguen divididos sobre su impacto real. Un informe del Center for Immigration Studies publicado el lunes sostiene que esta tarifa ha tenido “prácticamente ningún efecto” en el número total de H-1B, ya que el 54% de los beneficiarios ya se encuentran en EE.UU. con otros estatus y, por tanto, están exentos. Business Standard resumió el debate, destacando a críticos del libertario Cato Institute que insisten en que menos visas para talento extranjero aún restringen la oferta laboral. Los cupos se mantienen en 85,000, y las tasas de selección para el año fiscal 2027 subieron al 75% tras un nuevo sistema ponderado por salarios que redujo las inscripciones duplicadas. Los defensores del recargo argumentan que los empleadores, ante un impuesto de seis cifras, pensarán dos veces antes de traer personal de nivel inicial más barato, mientras que los detractores señalan que grandes firmas indias de TI simplemente trasladan empleados a categorías L-1 u O-1 o amplían sus centros globales de capacidad (GCC) en India, diluyendo el propósito de la política. Para los profesionales indios, la cuestión principal es el acceso, no el costo: si ya están en EE.UU. con F-1 OPT o L-1, la tarifa no les afecta. Sin embargo, para el talento basado en India, el precio empuja a los empleadores hacia Canadá, México o GCCs cercanos. Las startups con recursos limitados podrían optar por contrataciones remotas, aprovechando las visas de nómada digital de India para mantener el talento local. Por ello, los planificadores de movilidad deben contemplar múltiples rutas: (1) H-1B exentos de cupo a través de universidades estadounidenses, (2) transferencias intraempresa L-1 exentas del nuevo recargo, o (3) movimientos combinados — enviar primero a Canadá y luego transferir a EE.UU. una vez que el estatus onshore elimine el recargo. El debate revela una verdad central: las tarifas en titulares importan menos que una estrategia flexible en una era de inmigración politizada.
Fuente: Business Standard