
Un artículo publicado este viernes (24) por Estado de Minas destaca que, en 2026, el pasaporte brasileño permite el acceso sin visa previa o con visa simplificada a cerca de 160 destinos, situándose en una posición intermedia en los principales índices de movilidad. Aunque está lejos del liderazgo de Japón y Singapur (más de 185 destinos), el documento verde-azul sigue siendo uno de los más fuertes de América Latina.
Los analistas explican que el índice considera acuerdos bilaterales de exención, estabilidad económica, riesgo migratorio y redes diplomáticas. Brasil se beneficia de su liderazgo regional y de contar con representaciones permanentes en más de 130 países. Por otro lado, la exigencia de visa por parte de Estados Unidos, Canadá, Australia y, próximamente, de la Unión Europea a través del ETIAS, limita un avance mayor en el ranking.
Para los viajeros corporativos, la “fuerza” del pasaporte influye en costos y tiempos. Un ejecutivo con pasaporte brasileño necesita visa para reuniones en Estados Unidos o roadshows en Australia, pero circula sin burocracia en el Mercosur, incluso solo con la cédula de identidad. En cambio, programas de capacitación en Alemania o Corea requieren comprobantes financieros más estrictos, reflejando parámetros de riesgo migratorio.
Consultoras de movilidad señalan que acuerdos de libre comercio, como el Mercosur-UE, que entra en vigor provisionalmente el 1 de mayo, podrían presionar a países europeos a flexibilizar las exigencias de permanencia para profesionales altamente calificados. Mientras tanto, empresas con sede en Brasil invierten en pasaportes corporativos (visa & immigration desks) para acelerar visas críticas.
La recomendación práctica para los departamentos de Recursos Humanos es realizar una auditoría anual de documentos: vigencia del pasaporte, vacunas requeridas (fiebre amarilla) y previsiones de acuerdos como ETIAS y EES. Tener un pasaporte dentro de la validez máxima (10 años) y actualizar la certificación digital del CPF en el documento reduce contratiempos en aeropuertos con tecnología fronteriza.
Los analistas explican que el índice considera acuerdos bilaterales de exención, estabilidad económica, riesgo migratorio y redes diplomáticas. Brasil se beneficia de su liderazgo regional y de contar con representaciones permanentes en más de 130 países. Por otro lado, la exigencia de visa por parte de Estados Unidos, Canadá, Australia y, próximamente, de la Unión Europea a través del ETIAS, limita un avance mayor en el ranking.
Para los viajeros corporativos, la “fuerza” del pasaporte influye en costos y tiempos. Un ejecutivo con pasaporte brasileño necesita visa para reuniones en Estados Unidos o roadshows en Australia, pero circula sin burocracia en el Mercosur, incluso solo con la cédula de identidad. En cambio, programas de capacitación en Alemania o Corea requieren comprobantes financieros más estrictos, reflejando parámetros de riesgo migratorio.
Consultoras de movilidad señalan que acuerdos de libre comercio, como el Mercosur-UE, que entra en vigor provisionalmente el 1 de mayo, podrían presionar a países europeos a flexibilizar las exigencias de permanencia para profesionales altamente calificados. Mientras tanto, empresas con sede en Brasil invierten en pasaportes corporativos (visa & immigration desks) para acelerar visas críticas.
La recomendación práctica para los departamentos de Recursos Humanos es realizar una auditoría anual de documentos: vigencia del pasaporte, vacunas requeridas (fiebre amarilla) y previsiones de acuerdos como ETIAS y EES. Tener un pasaporte dentro de la validez máxima (10 años) y actualizar la certificación digital del CPF en el documento reduce contratiempos en aeropuertos con tecnología fronteriza.
Fuente: Estado de Minas