
La escalada de medidas de reciprocidad entre Brasil y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo este viernes (24). El director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, confirmó que un segundo funcionario estadounidense tuvo suspendido su acceso a los sistemas internos de la PF. Otro agente ya había tenido cancelada su visa diplomática días antes, viéndose obligado a abandonar el país. Esta acción responde a la decisión de Washington de retirar a Marcelo Ivo de Carvalho —delegado de la PF asignado como oficial de enlace en el ICE— acusándolo de interferir en un proceso de extradición. El Itamaraty calificó el acto como “inapropiado” y activó el principio de reciprocidad. Aunque la cooperación bilateral sigue formalmente vigente, fuentes diplomáticas temen que haya impactos en operaciones conjuntas contra el tráfico de personas y el lavado de dinero. Para los programas de movilidad corporativa, el episodio es una señal de alerta: las tensiones gubernamentales pueden afectar los tiempos de emisión de visas, las exenciones de tasas consulares y el trato preferencial en puertos y aeropuertos. Despachos de abogados especializados en migración consideran que la reinstauración del requisito de visa para turistas estadounidenses en 2025 —y el posible retraso de una nueva prórroga— podrían volver a ser tema de negociación. En los pasillos, multinacionales de tecnología y energía presionan a ambos gobiernos para blindar acuerdos de intercambio de datos y proteger el estatus de visas A y G (diplomáticos y organizaciones internacionales). Cualquier retroceso afectaría la movilidad de especialistas en proyectos estratégicos, especialmente en la región amazónica y en el eje São Paulo-Texas de petróleo y gas. A pesar del ruido político, consultores recomiendan mantener los procesos consulares en curso, pero reforzar los expedientes de seguridad y anticipar renovaciones de credenciales para expatriados sensibles. La cautela evita sorpresas en un escenario de diplomacia inestable.
Fuente: Brasil 247