
La aerolínea bandera de los Países Bajos, KLM, ha retrasado la reanudación de sus operaciones en Oriente Medio, extendiendo la suspensión de los vuelos a Dubái, Riad y Dammam hasta el 14 de junio. Según el informe del 28 de abril de Connecting Travel, la compañía atribuye esta decisión a la economía de las rutas —el costo del combustible para aviones ha subido un 80 % desde febrero—, además de persistentes preocupaciones de seguridad.
Esta medida tiene dos consecuencias para las empresas con sede en los Países Bajos o Benelux. Primero, desaparece la popular conexión AMS–DXB, utilizada por expatriados que viajan a proyectos en Emiratos Árabes Unidos, al menos por seis semanas más, lo que obliga a hacer transbordos por París, Frankfurt o Estambul. Segundo, los acuerdos de interlínea implican que muchos itinerarios en Norteamérica que dependen de segmentos en código compartido con KLM deberán ser reemitidos.
KLM no es la única: Cathay Pacific, British Airways y Finnair también han reducido su capacidad hacia el Golfo hasta julio, en parte para ahorrar combustible y en parte para gestionar las complejidades del tiempo de servicio de la tripulación en rutas de desvío más largas. Por ello, los gestores de viajes deben anticipar un efecto dominó en la disponibilidad de clase económica y podrían necesitar comprar los billetes con mayor antelación, aunque la demanda general siga por debajo de los niveles máximos de 2025.
Los empleados con billetes ya emitidos en vuelos cancelados de KLM serán reubicados automáticamente, pero los responsables de políticas deben estar atentos a impactos posteriores, especialmente las normas de descanso mínimo que podrían generar noches adicionales de hotel y gastos de dietas. Los equipos de cumplimiento también advierten que el personal desviado a través de hubs Schengen debe contar con visados o autorizaciones de tránsito post-Brexit cuando corresponda.
Esta medida tiene dos consecuencias para las empresas con sede en los Países Bajos o Benelux. Primero, desaparece la popular conexión AMS–DXB, utilizada por expatriados que viajan a proyectos en Emiratos Árabes Unidos, al menos por seis semanas más, lo que obliga a hacer transbordos por París, Frankfurt o Estambul. Segundo, los acuerdos de interlínea implican que muchos itinerarios en Norteamérica que dependen de segmentos en código compartido con KLM deberán ser reemitidos.
KLM no es la única: Cathay Pacific, British Airways y Finnair también han reducido su capacidad hacia el Golfo hasta julio, en parte para ahorrar combustible y en parte para gestionar las complejidades del tiempo de servicio de la tripulación en rutas de desvío más largas. Por ello, los gestores de viajes deben anticipar un efecto dominó en la disponibilidad de clase económica y podrían necesitar comprar los billetes con mayor antelación, aunque la demanda general siga por debajo de los niveles máximos de 2025.
Los empleados con billetes ya emitidos en vuelos cancelados de KLM serán reubicados automáticamente, pero los responsables de políticas deben estar atentos a impactos posteriores, especialmente las normas de descanso mínimo que podrían generar noches adicionales de hotel y gastos de dietas. Los equipos de cumplimiento también advierten que el personal desviado a través de hubs Schengen debe contar con visados o autorizaciones de tránsito post-Brexit cuando corresponda.
Fuente: Connecting Travel