
Oficiales de la Guardia Fronteriza de los puestos de Czeremcha y Świebodzin, con el apoyo de investigadores de ciberdelitos, arrestaron el 7 de mayo en el oeste de Polonia a un ciudadano ucraniano de 41 años. Los fiscales lo acusan de coordinar una red que ayudó a al menos 124 migrantes de Asia y África a cruzar ilegalmente la frontera oriental de Polonia para luego dirigirse hacia Alemania. Según los investigadores, clientes de Irán, Irak, Siria, Afganistán, Eritrea y otros países pagaron hasta 4.000 € cada uno por documentos falsificados y transporte. La red supuestamente aprovechaba las brechas en la frontera verde con Bielorrusia antes de reagruparse en el lado polaco, donde conductores recogían a los migrantes en furgonetas sin identificación. Diecinueve cómplices ya han sido acusados y se esperan más arrestos. Si es condenado, el sospechoso podría enfrentar hasta ocho años de prisión y una orden de deportación. El caso evidencia cómo las redes de contrabando siguen adaptándose a pesar de una caída del 96 % en los cruces registrados desde Bielorrusia tras la implementación por parte de Varsovia de reglas de “tolerancia cero” y devoluciones forzosas el año pasado. Para los equipos de seguridad corporativa, el incidente resalta la importancia de evaluar riesgos en las rutas para el personal que viaja cerca de zonas de exclusión y para los proveedores logísticos que operan en corredores este-oeste. Además, las empresas podrían enfrentar inspecciones de carga más estrictas a medida que las autoridades refuercen los controles para desarticular estas redes ilícitas.
Fuente: Kresy.pl