
El parlamento de Alemania rechazó el 23 de mayo dos mociones de la oposición que buscaban detener la práctica de rechazar a solicitantes de asilo en las fronteras internas del espacio Schengen y abolir los puntos de control fijos con Austria y la República Checa. Las propuestas, presentadas por separado por Los Verdes y La Izquierda, argumentaban que recientes sentencias judiciales consideraban incompatibles con la legislación de la UE las denegaciones generales y los controles fijos. Sin embargo, una mayoría de la coalición CDU/CSU y SPD votó en contra, citando la presión migratoria continua y las amenazas a la seguridad. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, celebró el resultado, insistiendo en que los controles actuales son “selectivos, proporcionados y necesarios hasta que el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE esté plenamente operativo”. Confirmó que aproximadamente 14,000 agentes de la Policía Federal siguen desplegados en las nueve fronteras terrestres, aunque el ministerio está probando tácticas más móviles para minimizar las interrupciones en el comercio. Para los responsables de movilidad corporativa, la votación mantiene el statu quo: los viajeros, especialmente los trabajadores no comunitarios, deben seguir llevando pasaportes y permisos de residencia en los trayectos internos por tren y carretera cerca de las zonas fronterizas. Empresas de logística que transportan componentes just-in-time a través de Baviera advirtieron sobre retrasos continuos; sin embargo, el gobierno anunció que trabaja en un piloto de “carril verde” para transportistas confiables registrados. En el ámbito legal, ONG aseguran que seguirán presentando denuncias ante la Comisión Europea, argumentando que los controles alemanes violan el Artículo 22 del Código Schengen. Cualquier fallo por infracción podría obligar a Berlín a rediseñar su régimen a finales de este año, aumentando la incertidumbre para las empresas que planifican proyectos transfronterizos.
Fuente: Deutscher Bundestag