
Menos de dos semanas después de que Brasil eliminara el requisito de visa de corta estancia para ciudadanos chinos, el ministro de Turismo, Gustavo Feliciano, llegó a Pekín para atraer al mayor mercado emisor del mundo. En su intervención ante la Asociación China de Agencias de Viajes el 25 de mayo, Feliciano presentó nuevos incentivos para vuelos directos a aerolíneas dispuestas a aumentar frecuencias hacia São Paulo, Río de Janeiro y Manaos, y prometió agilizar la aprobación de franjas horarias para vuelos chárter durante la Semana Dorada de octubre en China. Esta misión es la primera gira turística de alto nivel de Brasil en China desde la pandemia. Se basa en un acuerdo bilateral, vigente desde el 11 de mayo de 2026, que permite a los titulares de pasaportes chinos ordinarios entrar a Brasil sin visa por hasta 30 días, renovables hasta 90 días en un período de 12 meses. Según datos del Ministerio de Turismo, las llegadas de turistas chinos alcanzaron 39.800 en los primeros cuatro meses del año, un aumento del 33,6 % respecto a 2025. El gobierno espera que la exención de visa duplique las llegadas a 200.000 para 2028, con un gasto estimado de 450 millones de dólares, siempre que la capacidad aérea se recupere. Feliciano se reunió con ejecutivos de China Eastern, Air China y Southern Airlines para discutir la restauración de los vuelos Shanghai–Guarulhos previos a la COVID y el lanzamiento de una ruta Guangzhou–Recife, diseñada para alimentar el circuito de playas del noreste. Embratur, la agencia brasileña de promoción turística, abrirá una oficina en Shanghái en julio y ofrecerá becas de formación en portugués para guías turísticos chinos. Los analistas señalan que esta iniciativa busca tanto el turismo de negocios como el de ocio. “Hoy en día, todos los grandes comerciantes brasileños de commodities reciben equipos de compras chinos; eliminar las visas elimina un obstáculo para cerrar negocios”, destacó José Monteiro, de la Fundación Getúlio Vargas. Cadenas hoteleras como Accor y Wyndham ya han anunciado programas de bienvenida ‘Ni Hao’ con aceptación de UnionPay y estaciones de congee en el desayuno. Las aerolíneas están atentas a la rentabilidad. Camila Schmidt, responsable de gestión de ingresos de LATAM, declaró a la prensa que un vuelo Shanghai–São Paulo necesita al menos un 70 % de ocupación, combinando demanda de ocio y carga, para ser viable. El ministerio responde que la reciprocidad está sobre la mesa: Brasil negocia derechos de quinta libertad que permitirían a las aerolíneas brasileñas hacer escalas en Seúl o Tokio, creando nuevas opciones de salida para exportadores brasileños. Si las negociaciones prosperan, las empresas brasileñas podrían beneficiarse de procedimientos simplificados para visas de tripulación y nuevos corredores de carga para 2027.
Fuente: Folha de S.Paulo / FollowNews