
En un episodio que refleja los extremos a los que algunos ciudadanos chinos llegan para abandonar el país, el activista de 68 años Dong Guangping llegó a aguas surcoreanas el 26 de mayo tras un viaje de 30 horas en una embarcación inflable de 3,3 metros lanzada desde Weihai, Shandong. Fue rescatado cerca de Taean, en la costa del Mar Amarillo, después de que pescadores alertaran a la Guardia Costera. Dong, ex policía encarcelado en varias ocasiones por conmemorar la represión de Tiananmen en 1989, ha intentado huir de China en tres ocasiones previas: una vez en una moto acuática hacia Corea del Sur en 2023 y dos veces por tierra a través de Tailandia y Vietnam, ambas terminando en devolución forzada. Su esposa e hija obtuvieron asilo en Canadá en 2015. Las autoridades surcoreanas mantienen a Dong bajo la ley de inmigración mientras verifican su identidad y revisan cualquier solicitud de refugio. Organizaciones de derechos humanos, incluyendo Human Rights in China, han instado a Seúl a respetar el principio de no devolución, señalando que Dong enfrenta un alto riesgo de persecución si es devuelto. El caso pone en aprietos diplomáticos a la administración del presidente Lee Jae Myung: aceptar a Dong podría tensar las relaciones con Pekín, que se estaban estabilizando, mientras que expulsarlo generaría condena internacional. El ministerio de exteriores de Canadá ha mostrado disposición para facilitar la reunificación familiar. Para los equipos de movilidad y gestión de crisis, el incidente subraya las sensibilidades geopolíticas en torno a las salidas irregulares de China y la complejidad del proceso de asilo en terceros países. Las empresas con empleados que participen en activismo, o que puedan estar en conflicto con las autoridades chinas, deben mantener actualizados sus planes de extracción de emergencia y apoyo legal para la región.
Fuente: KVIA / CNN