
El tráfico vuelve a fluir por el paso del Brennero tras la intervención de la policía austriaca que despejó un bloqueo de ocho horas organizado el 30 de mayo por unos 3.000 manifestantes climáticos y anti-transporte. Los manifestantes, entre ellos el Foro de Tránsito del Tirol y el movimiento paneuropeo “Letzte Generation”, formaron una cadena humana y estacionaron vehículos en todos los carriles de la autopista A13 y la carretera paralela B182 desde las 11:00 hasta las 19:00, lo que obligó a las autoridades a cerrar todo el corredor del Brennero en ambos sentidos. Los servicios ferroviarios en la línea paralela Verona-Brennero también se vieron afectados tras un presunto ataque incendiario contra el equipo de señalización en el norte de Italia. Aunque la acción coincidió con el pico de la escapada festiva de Pfingsten (Pentecostés) en Austria, el temido gran atasco nunca se materializó. Transportistas y turistas en gran medida siguieron las advertencias previas de ÖAMTC, ASFINAG y el operador italiano A22 para evitar la ruta. Los controladores de tráfico austriacos reportaron solo desvíos moderados por las autopistas Tauern (A10) y Pyhrn (A9), mientras que Salzburg24 describió las carreteras del domingo como “sorprendentemente tranquilas”. No obstante, la asociación austriaca de transportistas AISÖ estima que cada hora de cierre costó a las cadenas de suministro alpinas alrededor de 2 millones de euros en multas y pérdida de productividad. Viena y Roma llevan tiempo enfrentados sobre cómo limitar los 2,5 millones de camiones que atraviesan cada año el estrecho valle de Wipp. Tirol ya impone prohibiciones de circulación para vehículos pesados los fines de semana, restricciones nocturnas y un polémico peaje “sectorial”, medidas que Alemania e Italia consideran contrarias a las normas del mercado único europeo. La protesta del sábado probablemente fortalecerá la posición del gobierno austriaco, que el 20 de junio convocará una “Mesa Redonda de Movilidad Alpina” con el Tirol del Sur italiano y Baviera para discutir un peaje transfronterizo para camiones y un sistema obligatorio de cuota para el transporte ferroviario combinado. Para los responsables de viajes corporativos y logística, este episodio es un recordatorio claro de que el corredor del Brennero —la segunda ruta terrestre de mercancías más transitada de Europa tras Calais— sigue siendo muy vulnerable tanto a acciones de la sociedad civil como a restricciones gubernamentales puntuales. La planificación de contingencias debe incluir el monitoreo en tiempo real de las señales de ASFINAG y A22, la reserva anticipada de vagones intermodales de la ‘Autopista Rodante’ y la identificación de rutas alternativas por Gotardo, Tauern o la A2 suiza. Las empresas también deben informar a los conductores sobre las multas por atascos en Austria y los requisitos del Green Pass en Italia para las paradas de combustible al sur de la frontera.