
El 25 de junio de 2026, el Comité de Constitución del Parlamento austríaco incluyó en la agenda de su 14ª sesión la tan debatida ‘Schubhaft-Novelle’ (Enmienda sobre la Detención Migratoria), acercando así el proyecto de ley a su aprobación. Redactada por diputados del partido opositor Partido de la Libertad y posteriormente respaldada en principio por la coalición, la enmienda constitucional ampliaría las situaciones en las que las autoridades pueden detener a nacionales de terceros países en espera de su expulsión.
Entre las disposiciones clave se encuentran la extensión del tiempo máximo de detención previa a la deportación de 18 a 24 meses para personas consideradas una amenaza para la seguridad, la introducción de monitoreo electrónico para casos con riesgo de fuga que no estén en centros cerrados, y la posibilidad de detener a menores de entre 14 y 18 años que lleguen sin acompañantes y cuya identidad no pueda verificarse en un plazo de 72 horas.
Organizaciones de derechos humanos ya han señalado posibles incompatibilidades con la Directiva de Retorno de la UE 2008/115/CE. El Ministerio del Interior sostiene que el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que entrará en vigor el 12 de junio de 2026, otorga a los estados miembros mayor margen para la detención con el fin de acelerar los retornos.
Abogados especializados en inmigración laboral advierten que la ampliación de la definición de ‘orden público’ podría afectar inadvertidamente a personas que exceden su estancia pero aún están dentro del período de 90 días sin visa, y que no cuentan con prueba de viaje posterior, un escenario común entre fundadores de startups que exploran el ecosistema tecnológico austríaco.
Para los empleadores, el impacto más significativo será indirecto: una vez aprobada, la ley permitirá a las autoridades imponer restricciones de residencia a solicitantes de asilo rechazados en ‘Rückkehrzentren’ ubicados cerca de zonas industriales. Esto podría generar riesgos reputacionales para las fábricas cercanas y complicar la evaluación del mercado laboral local al contratar a nacionales de terceros países.
Por ello, las empresas que patrocinan tarjetas Red-White-Red deben monitorear las tasas de rechazo y asegurarse de que los dependientes mantengan un estatus válido, ya que la detención puede provocar problemas de separación familiar.
Próximos pasos: el Comité de Constitución debe emitir su informe en un plazo de seis semanas, tras lo cual el proyecto pasará al pleno. Dado que modifica la Ley de Libertad Personal de 1988, se requiere una mayoría cualificada de dos tercios. Los observadores prevén una votación ajustada en julio. De aprobarse, la mayoría de las disposiciones entrarán en vigor el 1 de octubre de 2026, dejando a los departamentos de recursos humanos y proveedores de reubicación un corto margen para actualizar los protocolos de cumplimiento.
Entre las disposiciones clave se encuentran la extensión del tiempo máximo de detención previa a la deportación de 18 a 24 meses para personas consideradas una amenaza para la seguridad, la introducción de monitoreo electrónico para casos con riesgo de fuga que no estén en centros cerrados, y la posibilidad de detener a menores de entre 14 y 18 años que lleguen sin acompañantes y cuya identidad no pueda verificarse en un plazo de 72 horas.
Organizaciones de derechos humanos ya han señalado posibles incompatibilidades con la Directiva de Retorno de la UE 2008/115/CE. El Ministerio del Interior sostiene que el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que entrará en vigor el 12 de junio de 2026, otorga a los estados miembros mayor margen para la detención con el fin de acelerar los retornos.
Abogados especializados en inmigración laboral advierten que la ampliación de la definición de ‘orden público’ podría afectar inadvertidamente a personas que exceden su estancia pero aún están dentro del período de 90 días sin visa, y que no cuentan con prueba de viaje posterior, un escenario común entre fundadores de startups que exploran el ecosistema tecnológico austríaco.
Para los empleadores, el impacto más significativo será indirecto: una vez aprobada, la ley permitirá a las autoridades imponer restricciones de residencia a solicitantes de asilo rechazados en ‘Rückkehrzentren’ ubicados cerca de zonas industriales. Esto podría generar riesgos reputacionales para las fábricas cercanas y complicar la evaluación del mercado laboral local al contratar a nacionales de terceros países.
Por ello, las empresas que patrocinan tarjetas Red-White-Red deben monitorear las tasas de rechazo y asegurarse de que los dependientes mantengan un estatus válido, ya que la detención puede provocar problemas de separación familiar.
Próximos pasos: el Comité de Constitución debe emitir su informe en un plazo de seis semanas, tras lo cual el proyecto pasará al pleno. Dado que modifica la Ley de Libertad Personal de 1988, se requiere una mayoría cualificada de dos tercios. Los observadores prevén una votación ajustada en julio. De aprobarse, la mayoría de las disposiciones entrarán en vigor el 1 de octubre de 2026, dejando a los departamentos de recursos humanos y proveedores de reubicación un corto margen para actualizar los protocolos de cumplimiento.
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