
La Policía de Greater Manchester confirmó que Callum Kerr, de 35 años, falleció después de que pasajeros y tripulación lo inmovilizaran en un vuelo de Jet2 desde Lárnaca a Manchester en la madrugada del 22 de junio. Los agentes abordaron la aeronave al llegar y encontraron a Kerr sin respuesta; murió en el hospital al día siguiente. La Oficina Independiente de Conducta Policial está revisando las grabaciones de las cámaras corporales, pero considera a los oficiales como testigos. Las aerolíneas han intensificado la formación de la tripulación sobre pasajeros problemáticos desde que el tráfico aéreo se recuperó tras la pandemia, aunque los incidentes en rutas vacacionales del este del Mediterráneo siguen siendo superiores a los niveles de 2019. Este caso reavivará el debate sobre si las compañías deberían ampliar el uso de dispositivos de sujeción y realizar controles previos a pasajeros con antecedentes de comportamiento conflictivo. Los gestores de riesgos en viajes deben recordar al personal las políticas específicas de conducta a bordo de cada aerolínea; un incidente violento puede desviar vuelos, generar costes inesperados de alojamiento y crear complicaciones migratorias cuando se deniega el viaje posterior a un pasajero.
Fuente: ITV News Granada