
Una repentina tormenta cerca de Jispa, en el valle de Lahaul de Himachal, provocó el 30 de junio el arrastre de escombros sobre la estratégica carretera Manali-Leh, interrumpiendo el tráfico en ambos sentidos durante casi cinco horas. Los ingenieros de la Organización de Carreteras Fronterizas (BRO) desplegaron maquinaria pesada y reabrieron la ruta por fases, aunque las autoridades advirtieron sobre posibles nuevas interrupciones debido a las lluvias pronosticadas. Esta carretera es vital para la logística militar hacia Ladakh y un corredor popular para turistas de aventura y comerciantes transfronterizos que se dirigen a Asia Central a través del Karakoram. En plena temporada alta, circulan diariamente convoyes de hasta 2,000 vehículos particulares, y el bloqueo del martes evidenció la fragilidad de la conectividad terrestre en el Himalaya. Las aseguradoras de viajes reportaron un aumento en las llamadas de asistencia de motociclistas y operadores turísticos que intentaban reprogramar reservas de hoteles en Leh y fechas de permisos Inner-Line. Las empresas que transportan carga para proyectos hidroeléctricos en Kargil enfrentaron cargos por demoras debido a la inactividad de los camiones. Los expertos recomiendan incluir márgenes de tiempo durante la temporada de monzones y equipar los vehículos con teléfonos satelitales, ya que las redes celulares suelen fallar durante las inundaciones repentinas. La policía local ha pedido a los turistas consultar los avisos en tiempo real a través de la app HimBhoomi y evitar conducir de noche hasta que pase el sistema meteorológico actual. A largo plazo, la BRO estudia la construcción de galerías contra avalanchas y sensores de alerta temprana para hacer el corredor transitable todo el año, aunque su finalización está prevista para dentro de varios años.
Fuente: Babushahi