
Los aeropuertos de Frankfurt y Múnich en Alemania registran esperas de hasta cinco horas en el control de pasaportes, según datos publicados el 5 de julio por el medio económico Börse-Global, en el primer gran test veraniego del nuevo Sistema Biométrico de Entrada y Salida (EES) de la Unión Europea. El aumento en las filas ha disparado las quejas ante el defensor independiente del viajero en Alemania, alcanzando un récord de 29.400 en la primera mitad de 2026, un incremento del 50 % respecto al año anterior. Implementado en abril en todo el espacio Schengen, el EES captura huellas dactilares e imágenes faciales de todos los nacionales de terceros países en su primera entrada, sustituyendo los sellos manuales en el pasaporte. Para los titulares de pasaportes indios que conectan hacia EE. UU. o Reino Unido, la captura biométrica adicional puede provocar pérdida de vuelos y costes de reemisión que las aerolíneas no están obligadas a reembolsar. El consejo aeroportuario ACI Europe ha solicitado formalmente a Bruselas autorizar una suspensión temporal de los controles en verano cuando las colas superen la capacidad, pero las autoridades de la UE insisten en que el sistema es “estable”. Lufthansa, que ya enfrenta amenazas de huelga de pilotos, advierte que el personal para los quioscos EES durante las salidas concurridas está al límite. Los compradores de viajes corporativos deberían aconsejar a sus empleados que transiten por Frankfurt o Múnich a prever al menos tres horas entre vuelos, o considerar rutas por hubs fuera del espacio Schengen, como Estambul o Dubái, donde no se requieren datos biométricos para transferencias aéreas. Los viajeros frecuentes pueden preregistrar sus huellas en consulados alemanes al tramitar visados para agilizar el proceso a la llegada.
Fuente: boerse-global.de / ad-hoc-news