
Las autoridades polacas deportaron el 14 de julio de 2026 a un ciudadano uzbeko de 32 años condenado por facilitar la migración irregular desde Bielorrusia hacia la UE. Tras cumplir su condena en la prisión de Zamość, el hombre fue escoltado al aeropuerto Chopin de Varsovia y embarcado en un vuelo fuera del país, informó la División Nadbużański de la Guardia Fronteriza. Según el expediente, el acusado coordinaba la recogida de pequeños grupos que cruzaban la frontera Bielorrusia-Polonia a través del bosque de Białowieża. Luego los transportaba hacia Alemania a cambio de pagos de hasta 1.500 dólares por persona. Los fiscales lo vincularon con al menos seis de estas operaciones a mediados de 2025 antes de su arresto en una operación encubierta. Bajo la orden de deportación, tiene prohibido reingresar a Polonia y a todo el espacio Schengen durante una década, una de las sanciones más largas permitidas por la ley polaca. Esta acción se produce tras una serie de patrullas conjuntas polaco-alemanas en la autopista A2, destinadas a desmantelar redes de contrabando que han cambiado su clientela de iraquíes y afganos a ciudadanos del norte de África y del sur de Asia. Para las empresas de logística transfronteriza, esto indica que los controles en carretera cerca de la frontera oriental se intensificarán durante el pico del verano. Los conductores que transporten carga de alto valor deben esperar inspecciones aleatorias de vehículos y posibles retrasos, mientras que los equipos de recursos humanos que trasladen personal entre sedes polacas y alemanas deben asegurarse de que los pasaportes tengan sellos de entrada válidos para evitar perfiles discriminatorios.
Fuente: Komenda Główna Straży Granicznej