
Las medidas comerciales que Washington había amenazado durante meses entraron formalmente en vigor el 22 de julio de 2026, imponiendo un recargo general del 25 % sobre una amplia gama de exportaciones brasileñas de acero, aluminio, calzado y maquinaria. Esta acción sigue a una investigación bajo la Sección 301 que acusa a Brasil de prácticas desleales en comercio digital y medioambientales. En un comunicado contundente, el Palacio del Planalto calificó la implementación de los aranceles como “un lamentable hito” en las relaciones bilaterales y confirmó que activará la Ley de Reciprocidad de Brasil, una normativa que permite contramedidas que van desde aranceles espejo hasta recargos en visas y tarifas de servicios para ciudadanos estadounidenses. Los detalles se definirán tras un estudio interministerial de impacto, pero funcionarios indicaron a la prensa que “están sobre la mesa” posibles cargos consulares adicionales para visitantes de negocios estadounidenses.
El gobierno también presentó una respuesta interna en tres frentes: diversificar los mercados de exportación, lanzar líneas de crédito de emergencia para las industrias afectadas y reactivar una disputa ante la Organización Mundial del Comercio. Las empresas con cadenas de suministro vinculadas a EE. UU. deberán ahora considerar tanto el aumento de costos de importación en ese país como posibles contratarifas brasileñas sobre insumos clave. Los responsables de movilidad deben prestar especial atención al tema de las visas. Brasil reinstauró en 2025 el requisito de visa de corta duración para ciudadanos estadounidenses, aunque el trámite se simplificó mediante una e-visa. Cualquier aumento en las tarifas de reciprocidad o un regreso a las visas en formato papel prolongaría los tiempos de gestión para los equipos técnicos que rotan entre ambos países. Se recomienda a las empresas programar los viajes esenciales con mucha anticipación y prever posibles incrementos en los costos. A largo plazo, las compañías podrían acelerar proyectos de nearshoring dentro del Mercosur, cuyo acuerdo comercial provisional con la UE entrará en vigor a finales de este año, ofreciendo alternativas para la exportación.
El gobierno también presentó una respuesta interna en tres frentes: diversificar los mercados de exportación, lanzar líneas de crédito de emergencia para las industrias afectadas y reactivar una disputa ante la Organización Mundial del Comercio. Las empresas con cadenas de suministro vinculadas a EE. UU. deberán ahora considerar tanto el aumento de costos de importación en ese país como posibles contratarifas brasileñas sobre insumos clave. Los responsables de movilidad deben prestar especial atención al tema de las visas. Brasil reinstauró en 2025 el requisito de visa de corta duración para ciudadanos estadounidenses, aunque el trámite se simplificó mediante una e-visa. Cualquier aumento en las tarifas de reciprocidad o un regreso a las visas en formato papel prolongaría los tiempos de gestión para los equipos técnicos que rotan entre ambos países. Se recomienda a las empresas programar los viajes esenciales con mucha anticipación y prever posibles incrementos en los costos. A largo plazo, las compañías podrían acelerar proyectos de nearshoring dentro del Mercosur, cuyo acuerdo comercial provisional con la UE entrará en vigor a finales de este año, ofreciendo alternativas para la exportación.
Fuente: CNN Brasil
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