
Oficiales de la Guardia Fronteriza en el Aeropuerto Chopin de Varsovia denegaron la entrada a dieciséis extranjeros durante el pasado fin de semana, según un comunicado oficial publicado el 15 de septiembre. Estas personas, procedentes de trece países diferentes, fueron rechazadas tras controles rutinarios que revelaron que no contaban con visados válidos, habían agotado su estancia sin visado, aparecían en el Sistema de Información de Schengen como no deseados o eran considerados una amenaza para la seguridad. Entre los denegados se encontraban ciudadanos de Georgia, Colombia, Ucrania, Rusia, Azerbaiyán, Japón, Honduras, Reino Unido, Turquía, Corea del Sur, Estados Unidos, Uzbekistán y Moldavia. Siete viajeros no pudieron justificar el propósito o las condiciones de su estancia; seis habían excedido la duración de visitas anteriores; dos figuraban en alertas del SIS; y un ciudadano georgiano fue evaluado como un riesgo para el orden público. Todos recibieron decisiones por escrito y fueron reubicados en los siguientes vuelos disponibles. Este incidente pone de manifiesto la estricta aplicación por parte de Polonia de la regla 90/180 del espacio Schengen y el creciente uso de datos API/PNR para perfilar a los viajeros que llegan al principal aeropuerto del país. Varsovia-Chopin procesó un récord de 14,7 millones de pasajeros en el año hasta agosto, con un 11 % procedente de puntos fuera de Schengen como Dubái, Londres e Estambul. Para los empleadores que envían trabajadores asignados o visitantes de negocios a corto plazo, este caso es un recordatorio para verificar que los viajeros lleven cartas de invitación, reservas de hotel y prueba de fondos suficientes, incluso cuando se benefician de regímenes sin visado. Las personas que hayan recibido decisiones de retorno en otros países Schengen deben asegurarse de que cualquier prohibición de entrada haya sido levantada antes de embarcar. Los asesores de inmigración prevén un control más riguroso de cara a la puesta en marcha del Sistema de Entrada/Salida (EES) a nivel de la UE, prevista para finales de 2026, que marcará automáticamente las estancias prolongadas en todos los puestos fronterizos polacos.
Fuente: Polish Border Guard