
El gobierno italiano ha actuado rápidamente para calmar la tormenta política desatada tras la noticia de que agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) apoyarán las operaciones de seguridad en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, que se celebrarán el próximo mes. En declaraciones a la prensa el 27 de enero, el vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, subrayó que el personal de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de ICE trabajará únicamente dentro de salas de operaciones multiagencia y no tendrá poderes policiales en las calles italianas. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, tenía previsto reunirse ese mismo día con el embajador estadounidense Jack Markell para finalizar el alcance de la cooperación. (ansa.it)
La aclaración llegó tras 24 horas de críticas intensas después de que ICE confirmara a AFP que se encargaría de “evaluar y mitigar riesgos provenientes de organizaciones criminales transnacionales” durante los Juegos. El alcalde de centroizquierda de Milán, Giuseppe Sala, calificó a la agencia como “una milicia que mata”, en referencia a dos redadas mortales de ICE en Minneapolis a principios de mes, mientras que eurodiputados de la oposición acusaron a la primera ministra Giorgia Meloni de “recibir órdenes de Washington”. Incluso algunos legisladores de la coalición gobernante cuestionaron la conveniencia de desplegar un cuerpo policial extranjero con un historial controvertido en materia de derechos humanos.
Desde la perspectiva de la movilidad, la polémica pone de manifiesto el entorno de seguridad reforzado que rodea a los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en Italia en 20 años. Se espera la llegada de más de un millón de espectadores internacionales, y los gestores de viajes corporativos deberán lidiar con zonas restringidas, controles documentales adicionales y un posible escrutinio más riguroso de las delegaciones estadounidenses. El gobierno está ansioso por demostrar que puede garantizar la seguridad sin comprometer la soberanía italiana ni las libertades del espacio Schengen.
En la práctica, los agentes de ICE estarán integrados con la Policía Nacional y los Carabinieri en centros de acreditación y unidades de ciberinteligencia, compartiendo datos sobre pasaportes robados, redes de trata de personas y productos falsificados. A diferencia de lo que ocurre en los puntos de entrada de EE. UU., no realizarán controles de identidad por sí mismos. No obstante, las empresas que envíen personal a las sedes olímpicas en Milán, Cortina, Trento y Bolzano deberían informar a los viajeros sobre posibles demoras en los perímetros de seguridad y asegurarse de que los datos del pasaporte coincidan exactamente con los registros de acreditación.
A largo plazo, este episodio podría acelerar el impulso de Italia para desarrollar sus propias capacidades avanzadas de verificación antes de que el Sistema de Entrada/Salida de la UE (EES) entre en funcionamiento a finales de 2026. Fuentes oficiales reconocen en privado que Italia aún carece de una interfaz única que conecte las bases de datos de policía, aduanas e inmigración, una carencia que motivó la solicitud inicial de asistencia técnica estadounidense.
La aclaración llegó tras 24 horas de críticas intensas después de que ICE confirmara a AFP que se encargaría de “evaluar y mitigar riesgos provenientes de organizaciones criminales transnacionales” durante los Juegos. El alcalde de centroizquierda de Milán, Giuseppe Sala, calificó a la agencia como “una milicia que mata”, en referencia a dos redadas mortales de ICE en Minneapolis a principios de mes, mientras que eurodiputados de la oposición acusaron a la primera ministra Giorgia Meloni de “recibir órdenes de Washington”. Incluso algunos legisladores de la coalición gobernante cuestionaron la conveniencia de desplegar un cuerpo policial extranjero con un historial controvertido en materia de derechos humanos.
Desde la perspectiva de la movilidad, la polémica pone de manifiesto el entorno de seguridad reforzado que rodea a los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en Italia en 20 años. Se espera la llegada de más de un millón de espectadores internacionales, y los gestores de viajes corporativos deberán lidiar con zonas restringidas, controles documentales adicionales y un posible escrutinio más riguroso de las delegaciones estadounidenses. El gobierno está ansioso por demostrar que puede garantizar la seguridad sin comprometer la soberanía italiana ni las libertades del espacio Schengen.
En la práctica, los agentes de ICE estarán integrados con la Policía Nacional y los Carabinieri en centros de acreditación y unidades de ciberinteligencia, compartiendo datos sobre pasaportes robados, redes de trata de personas y productos falsificados. A diferencia de lo que ocurre en los puntos de entrada de EE. UU., no realizarán controles de identidad por sí mismos. No obstante, las empresas que envíen personal a las sedes olímpicas en Milán, Cortina, Trento y Bolzano deberían informar a los viajeros sobre posibles demoras en los perímetros de seguridad y asegurarse de que los datos del pasaporte coincidan exactamente con los registros de acreditación.
A largo plazo, este episodio podría acelerar el impulso de Italia para desarrollar sus propias capacidades avanzadas de verificación antes de que el Sistema de Entrada/Salida de la UE (EES) entre en funcionamiento a finales de 2026. Fuentes oficiales reconocen en privado que Italia aún carece de una interfaz única que conecte las bases de datos de policía, aduanas e inmigración, una carencia que motivó la solicitud inicial de asistencia técnica estadounidense.
Fuente: ANSA English
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