
En una decisión nocturna el 28 de enero, la jueza federal Katherine Menéndez emitió una orden de restricción temporal que impide a Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deportar a Adrian Conejo y a su hijo de cinco años, Liam, cuyo arresto frente a un preescolar en Minneapolis desató una indignación viral. La pareja huyó de la violencia política en Ecuador en 2024 y tiene solicitudes de asilo pendientes, pero fueron detenidos en redadas del programa Metro Surge.
Las imágenes de agentes escoltando a Liam, aún con su mochila de Spider-Man, provocaron una condena generalizada y comparaciones con la crisis de separación familiar de 2018. La jueza Menéndez determinó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) pudo haber violado las garantías procesales al programar un vuelo de deportación antes de que se completara la entrevista de miedo creíble de la familia. La orden permanecerá vigente hasta una audiencia completa sobre el fondo del caso el próximo mes.
Para los actores del ámbito migratorio, este caso refleja la volatilidad legal en torno a las solicitudes humanitarias bajo la administración actual. Las empresas que emplean a personas con permiso humanitario o solicitantes de asilo deben asegurarse de que los trabajadores porten copias de los avisos de recibo (Formulario I-797C) y contar con asesoría legal en inmigración disponible. La resolución también indica la disposición de los tribunales federales a examinar las prácticas de expulsión acelerada, lo que podría ralentizar futuras deportaciones y generar un mosaico de órdenes judiciales que los equipos de movilidad deberán monitorear.
Si la orden de restricción temporal se vuelve permanente, Liam y su padre podrían ser liberados bajo supervisión comunitaria, abriendo la posibilidad de obtener autorización de trabajo (EAD) en un plazo de 180 días. Los empleadores en sectores con escasez de mano de obra podrían beneficiarse eventualmente, pero solo si mantienen procesos I-9 en regla y siguen de cerca el desarrollo del caso.
Los defensores sostienen que esta decisión podría influir en otros casos de deportación familiar a nivel nacional, obligando al DHS a reforzar las salvaguardas procesales o enfrentar más litigios, añadiendo así una capa más de incertidumbre para los planificadores de movilidad global.
Las imágenes de agentes escoltando a Liam, aún con su mochila de Spider-Man, provocaron una condena generalizada y comparaciones con la crisis de separación familiar de 2018. La jueza Menéndez determinó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) pudo haber violado las garantías procesales al programar un vuelo de deportación antes de que se completara la entrevista de miedo creíble de la familia. La orden permanecerá vigente hasta una audiencia completa sobre el fondo del caso el próximo mes.
Para los actores del ámbito migratorio, este caso refleja la volatilidad legal en torno a las solicitudes humanitarias bajo la administración actual. Las empresas que emplean a personas con permiso humanitario o solicitantes de asilo deben asegurarse de que los trabajadores porten copias de los avisos de recibo (Formulario I-797C) y contar con asesoría legal en inmigración disponible. La resolución también indica la disposición de los tribunales federales a examinar las prácticas de expulsión acelerada, lo que podría ralentizar futuras deportaciones y generar un mosaico de órdenes judiciales que los equipos de movilidad deberán monitorear.
Si la orden de restricción temporal se vuelve permanente, Liam y su padre podrían ser liberados bajo supervisión comunitaria, abriendo la posibilidad de obtener autorización de trabajo (EAD) en un plazo de 180 días. Los empleadores en sectores con escasez de mano de obra podrían beneficiarse eventualmente, pero solo si mantienen procesos I-9 en regla y siguen de cerca el desarrollo del caso.
Los defensores sostienen que esta decisión podría influir en otros casos de deportación familiar a nivel nacional, obligando al DHS a reforzar las salvaguardas procesales o enfrentar más litigios, añadiendo así una capa más de incertidumbre para los planificadores de movilidad global.
Fuente: Havana Times