
El Auditor General de Chipre ha publicado un informe contundente sobre el Departamento de Registro Civil y Migración (CRMD), revelando fallos que permitieron a una persona obtener pasaportes y tarjetas de identidad chipriotas en cinco ocasiones distintas usando diferentes fotografías. La auditoría, difundida el 13 de febrero de 2026, revisó expedientes de 2020 a 2023 y encontró 11.891 solicitudes de ciudadanía pendientes, algunas desde 2007, con un tiempo promedio de tramitación que se extendió a 37,7 meses.
Entre los hallazgos más graves destaca la orden verbal de 2019 para suspender la emisión de nuevos permisos de residencia permanente, medida que el Fiscal General ha declarado ilegal. El retraso acumulado por esta suspensión supera los 3.000 expedientes. Los controles financieros también fueron deficientes: 4,36 millones de euros en multas administrativas siguen sin cobrarse y 1,9 millones en garantías liquidadas permanecen inactivos en un fondo especial desde hace más de dos décadas.
El informe subraya fallas sistémicas en la verificación de certificados de idioma y documentos de experiencia laboral presentados por trabajadores extranjeros, lo que pone en duda la validez de los permisos ya otorgados. Además, las autoridades reconocen que no pueden confirmar si miles de exestudiantes y trabajadores temporales abandonaron Chipre tras expirar sus visados.
Para las empresas que utilizan Chipre como base para asignaciones regionales, la auditoría es una señal de alerta. Los largos tiempos de procesamiento y la débil revisión documental aumentan los riesgos de incumplimiento, mientras que los casos de fraude de identidad amenazan la credibilidad de los documentos de viaje chipriotas en el extranjero. El Ministerio del Interior anunció que presentará al Gabinete un plan de acción en 60 días, que incluirá gestión digital de expedientes, intercambio de datos interinstitucional y controles más rigurosos.
Los responsables de movilidad global deben prepararse para un escrutinio más estricto en futuras solicitudes y considerar plazos más amplios en sus cronogramas de reubicación hasta que se implementen las reformas. Además, las empresas podrían enfrentar revisiones retrospectivas de empleados previamente aprobados si se reabren expedientes sospechosos.
Entre los hallazgos más graves destaca la orden verbal de 2019 para suspender la emisión de nuevos permisos de residencia permanente, medida que el Fiscal General ha declarado ilegal. El retraso acumulado por esta suspensión supera los 3.000 expedientes. Los controles financieros también fueron deficientes: 4,36 millones de euros en multas administrativas siguen sin cobrarse y 1,9 millones en garantías liquidadas permanecen inactivos en un fondo especial desde hace más de dos décadas.
El informe subraya fallas sistémicas en la verificación de certificados de idioma y documentos de experiencia laboral presentados por trabajadores extranjeros, lo que pone en duda la validez de los permisos ya otorgados. Además, las autoridades reconocen que no pueden confirmar si miles de exestudiantes y trabajadores temporales abandonaron Chipre tras expirar sus visados.
Para las empresas que utilizan Chipre como base para asignaciones regionales, la auditoría es una señal de alerta. Los largos tiempos de procesamiento y la débil revisión documental aumentan los riesgos de incumplimiento, mientras que los casos de fraude de identidad amenazan la credibilidad de los documentos de viaje chipriotas en el extranjero. El Ministerio del Interior anunció que presentará al Gabinete un plan de acción en 60 días, que incluirá gestión digital de expedientes, intercambio de datos interinstitucional y controles más rigurosos.
Los responsables de movilidad global deben prepararse para un escrutinio más estricto en futuras solicitudes y considerar plazos más amplios en sus cronogramas de reubicación hasta que se implementen las reformas. Además, las empresas podrían enfrentar revisiones retrospectivas de empleados previamente aprobados si se reabren expedientes sospechosos.
Fuente: In-Cyprus