
La policía chipriota llevó a cabo una operación coordinada de seis horas en las primeras horas del 15 de febrero, en los cinco distritos de la isla, arrestando a 31 extranjeros de terceros países que se encontraban residiendo ilegalmente. Siete de los detenidos fueron deportados ese mismo día, mientras que el Servicio de Extranjería e Inmigración inició procedimientos acelerados de expulsión para el resto.
El operativo al amanecer contó con especialistas de la Unidad de Vigilancia de la Línea Verde, reflejando el esfuerzo continuo del gobierno para frenar las entradas irregulares desde la zona de amortiguamiento bajo supervisión de la ONU que separa la República de Chipre del norte de la isla. Los agentes inspeccionaron permisos de residencia, contratos laborales y documentos de viaje en lugares de trabajo, apartamentos alquilados y asentamientos informales identificados mediante inteligencia reciente.
Las estadísticas del Ministerio del Interior publicadas junto con la operación muestran cómo Chipre ha cambiado drásticamente su enfoque, pasando de la recepción de asilo a las devoluciones: las salidas forzadas y voluntarias alcanzaron las 11.742 en 2025, un aumento del 16 % respecto al año anterior, mientras que las nuevas llegadas irregulares cayeron a 2.444, menos de una séptima parte del pico de 2022. Las autoridades atribuyen este resultado a redadas diarias, procesos más ágiles en los centros de detención y acuerdos bilaterales de readmisión con países del sur de Asia y África.
Para los empleadores multinacionales, esta postura más estricta implica un mayor riesgo de incumplimiento. Los responsables de recursos humanos deben asegurarse de que el personal con visados de proyecto y los trabajadores de sus subcontratistas tengan siempre tarjetas de residencia válidas y que las renovaciones se gestionen con suficiente antelación. Las empresas que empleen mano de obra indocumentada pueden enfrentarse a multas de hasta 20.000 € por trabajador y a la suspensión temporal de licencias comerciales, según las modificaciones legales aprobadas en octubre pasado.
La operación también indica que la vigilancia se intensificará de cara a la presidencia rotatoria del Consejo de la UE que Chipre asumirá en julio, cuando el gobierno espera mostrar la reducción de la presión migratoria como prueba de una gestión fronteriza eficaz.
El operativo al amanecer contó con especialistas de la Unidad de Vigilancia de la Línea Verde, reflejando el esfuerzo continuo del gobierno para frenar las entradas irregulares desde la zona de amortiguamiento bajo supervisión de la ONU que separa la República de Chipre del norte de la isla. Los agentes inspeccionaron permisos de residencia, contratos laborales y documentos de viaje en lugares de trabajo, apartamentos alquilados y asentamientos informales identificados mediante inteligencia reciente.
Las estadísticas del Ministerio del Interior publicadas junto con la operación muestran cómo Chipre ha cambiado drásticamente su enfoque, pasando de la recepción de asilo a las devoluciones: las salidas forzadas y voluntarias alcanzaron las 11.742 en 2025, un aumento del 16 % respecto al año anterior, mientras que las nuevas llegadas irregulares cayeron a 2.444, menos de una séptima parte del pico de 2022. Las autoridades atribuyen este resultado a redadas diarias, procesos más ágiles en los centros de detención y acuerdos bilaterales de readmisión con países del sur de Asia y África.
Para los empleadores multinacionales, esta postura más estricta implica un mayor riesgo de incumplimiento. Los responsables de recursos humanos deben asegurarse de que el personal con visados de proyecto y los trabajadores de sus subcontratistas tengan siempre tarjetas de residencia válidas y que las renovaciones se gestionen con suficiente antelación. Las empresas que empleen mano de obra indocumentada pueden enfrentarse a multas de hasta 20.000 € por trabajador y a la suspensión temporal de licencias comerciales, según las modificaciones legales aprobadas en octubre pasado.
La operación también indica que la vigilancia se intensificará de cara a la presidencia rotatoria del Consejo de la UE que Chipre asumirá en julio, cuando el gobierno espera mostrar la reducción de la presión migratoria como prueba de una gestión fronteriza eficaz.
Fuente: In-Cyprus