
El mercado laboral de Italia depende cada vez más del talento internacional. Un estudio publicado el 21 de febrero de 2026 por la asociación de investigación CGIA, con sede en Mestre, revela que los empleadores esperan firmar 1,36 millones de contratos con ciudadanos no italianos en 2025, lo que representa el 23 % de todas las contrataciones previstas. Sectores con escasez crónica de habilidades —agricultura, hostelería, construcción, logística y cuidado doméstico— ahora dependen de trabajadores extranjeros para entre una cuarta parte y la mitad de las nuevas contrataciones.
El informe destaca un cambio dramático desde la era prepandémica: el número absoluto de contrataciones de inmigrantes se ha más que duplicado en comparación con 2019 y ha aumentado un 140 % desde 2017. Las diferencias regionales son notables. Trentino-Alto Adige encabeza la lista con un 31,5 % de contrataciones extranjeras, seguido por Emilia-Romaña (30,6 %) y Lombardía (29,2 %). Regiones del sur como Basilicata (+306 %) y Umbría (+190 %) han registrado el crecimiento más rápido, reflejando la migración interna de talento italiano y el persistente declive demográfico.
CGIA sostiene que los extranjeros no están “reemplazando” a los italianos, sino cubriendo vacantes que de otro modo quedarían sin cubrir. La asociación señala que los trabajadores migrantes suelen ser más jóvenes, contribuyen más en impuestos y cotizaciones sociales de lo que reciben en beneficios, y por tanto ayudan a estabilizar el sistema de pensiones italiano, que está bajo presión.
Se insta al gobierno a acelerar la tramitación de las autorizaciones de trabajo (nulla osta) y los permisos de residencia, advirtiendo que los retrasos burocráticos podrían empujar tanto a empleadores como a trabajadores hacia canales irregulares. Para los equipos de movilidad global y recursos humanos, el estudio es una llamada de atención. Las multinacionales que operan en Italia deben prepararse para una competencia más intensa por el talento no comunitario en 2026, con la implementación de la nueva cuota Flussi para tres años (497.550 permisos para 2026-28). El patrocinio temprano, plazos realistas para visados de entrada y programas de integración personalizados serán clave para asegurar las habilidades que las empresas necesitan.
También se recomienda a las compañías seguir de cerca el debate parlamentario sobre el proyecto de reforma migratoria de Italia, que podría introducir portales digitales, asignaciones por puntos y mecanismos de control más estrictos. Finalmente, los datos reflejan una tendencia europea más amplia: con tasas de natalidad históricamente bajas, la migración laboral se está convirtiendo en un componente estructural —no de emergencia— de la estrategia económica italiana. Las organizaciones que vean la movilidad solo como un centro de costos corren el riesgo de quedarse atrás; aquellas que la consideren un acelerador estratégico de talento tienen mucho que ganar en la recuperación postpandemia.
El informe destaca un cambio dramático desde la era prepandémica: el número absoluto de contrataciones de inmigrantes se ha más que duplicado en comparación con 2019 y ha aumentado un 140 % desde 2017. Las diferencias regionales son notables. Trentino-Alto Adige encabeza la lista con un 31,5 % de contrataciones extranjeras, seguido por Emilia-Romaña (30,6 %) y Lombardía (29,2 %). Regiones del sur como Basilicata (+306 %) y Umbría (+190 %) han registrado el crecimiento más rápido, reflejando la migración interna de talento italiano y el persistente declive demográfico.
CGIA sostiene que los extranjeros no están “reemplazando” a los italianos, sino cubriendo vacantes que de otro modo quedarían sin cubrir. La asociación señala que los trabajadores migrantes suelen ser más jóvenes, contribuyen más en impuestos y cotizaciones sociales de lo que reciben en beneficios, y por tanto ayudan a estabilizar el sistema de pensiones italiano, que está bajo presión.
Se insta al gobierno a acelerar la tramitación de las autorizaciones de trabajo (nulla osta) y los permisos de residencia, advirtiendo que los retrasos burocráticos podrían empujar tanto a empleadores como a trabajadores hacia canales irregulares. Para los equipos de movilidad global y recursos humanos, el estudio es una llamada de atención. Las multinacionales que operan en Italia deben prepararse para una competencia más intensa por el talento no comunitario en 2026, con la implementación de la nueva cuota Flussi para tres años (497.550 permisos para 2026-28). El patrocinio temprano, plazos realistas para visados de entrada y programas de integración personalizados serán clave para asegurar las habilidades que las empresas necesitan.
También se recomienda a las compañías seguir de cerca el debate parlamentario sobre el proyecto de reforma migratoria de Italia, que podría introducir portales digitales, asignaciones por puntos y mecanismos de control más estrictos. Finalmente, los datos reflejan una tendencia europea más amplia: con tasas de natalidad históricamente bajas, la migración laboral se está convirtiendo en un componente estructural —no de emergencia— de la estrategia económica italiana. Las organizaciones que vean la movilidad solo como un centro de costos corren el riesgo de quedarse atrás; aquellas que la consideren un acelerador estratégico de talento tienen mucho que ganar en la recuperación postpandemia.
Fuente: TGCOM24