
L’Eco di Bergamo dedicó su portada el 25 de febrero al llamado “Flujos fallidos”. Las solicitudes para trabajadores extranjeros en la provincia se desplomaron de 8.381 en 2024 a 3.196 este año, pero hasta ahora solo se han emitido 23 permisos de residencia. El periódico, citando a la red de la sociedad civil ‘Ero Straniero’, destaca un círculo vicioso: los empleadores desconfían del sistema, presentan menos solicitudes y los pocos trabajadores que llegan enfrentan esperas de meses para contratos y citas. Los líderes sindicales advierten que esta situación alimenta el trabajo no declarado. Los extranjeros no comunitarios suelen entrar con visa válida, pero pierden el patrocinio cuando fallece la persona a su cuidado o terminan los contratos de construcción, lo que los empuja a la irregularidad. Los sindicatos piden que Italia introduzca un permiso de búsqueda de empleo similar al de Alemania, que permita a los migrantes tiempo para encontrar trabajo legalmente. Por su parte, las asociaciones empresariales lamentan la asignación territorial de cuotas que deja a provincias industriales como Bergamo con pocas autorizaciones, a pesar de un desempleo récord del 1,5 %. Algunas empresas están probando centros de formación en el extranjero —las Academias ITS en África— que vinculan la educación profesional con un contrato garantizado, evitando así la competencia del “día del clic”. Los analistas políticos señalan que los datos de Bergamo podrían impulsar el debate parlamentario para transformar el decreto de flujos de una lotería anual a un sistema continuo y basado en la demanda. Se espera que el Ministerio del Interior publique un libro blanco sobre la digitalización del proceso antes del verano. Hasta que lleguen las reformas, los asesores de movilidad corporativa recomiendan prever más tiempo para las asignaciones en Italia y considerar permisos de transferencia intraempresarial (ICT) en la UE para el personal clave.
Fuente: L’Eco di Bergamo