
Chipre cerró su espacio aéreo por poco más de una hora la mañana del 4 de marzo, después de que el radar detectara un “objeto sospechoso” —que luego se identificó como un vehículo aéreo no tripulado— acercándose desde el espacio aéreo libanés. Bajo la Doctrina Unificada de Defensa, dos F-16 griegos estacionados en la base “Andreas Papandreou” de Pafos interceptaron el dron, lo que provocó la desviación temporal de un vuelo de pasajeros desde Atenas de regreso al Aeropuerto Eleftherios Venizelos. El portavoz del gobierno, Konstantinos Letymbiotis, confirmó que una reunión de emergencia del Consejo Nacional de Seguridad reemplazó la agenda habitual del gabinete, mientras que la Embajada de Estados Unidos autorizó la salida del personal no esencial y actualizó su aviso de viaje. Este episodio ocurre tras los ataques con drones a la base RAF Akrotiri del Reino Unido a principios de semana y subraya los crecientes riesgos de contagio regional. Las aseguradoras de aviación han aumentado las primas por riesgo de guerra para vuelos que transitan la Región de Información de Vuelo de Nicosia, un costo que las aerolíneas advierten que eventualmente se reflejará en el precio de los pasajes. Analistas de seguridad alertan que los cierres esporádicos del espacio aéreo podrían convertirse en la “nueva normalidad” hasta que los sistemas antidrone que Grecia, Francia y Reino Unido están desplegando alcancen plena operatividad. Se recomienda a los viajeros seguir los NOTAMs y prever tiempos adicionales ante posibles desvíos.
Fuente: Keep Talking Greece
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