
Datos recientes de la industria publicados el 21 de abril revelan que más de 100 pasajeros quedaron varados en aeropuertos del espacio Schengen el pasado fin de semana, debido a que aún esperaban completar los controles biométricos del nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES). Aunque el incidente más difundido ocurrió en Milán, las asociaciones aeroportuarias ACI EUROPE y Airlines for Europe confirman que en Frankfurt, Berlín y Hamburgo también se registraron vuelos con cifras de no presentación de dos dígitos. Según las normas vigentes, los agentes fronterizos solo pueden omitir parcialmente el EES —saltándose la toma de huellas dactilares pero realizando el escaneo del pasaporte— cuando las filas superan una hora de espera. Ahora, el sector aéreo pide a Alemania y otros estados miembros que se restablezca la opción de suspender completamente el sistema durante los picos de verano, argumentando que un sistema diseñado para la seguridad no debe perjudicar la conectividad del bloque. El Ministerio del Interior alemán respondió en una rueda de prensa que está “monitoreando el flujo” y considerará “flexibilidades operativas” si el tiempo promedio de procesamiento no baja de 90 segundos por viajero para mediados de mayo. Mientras tanto, algunas aerolíneas están retrasando proactivamente la salida de los aviones para permitir más tiempo de embarque. Los gestores de viajes deben prepararse para cambios continuos en las puertas de embarque y aconsejar a los empleados llegar al aeropuerto al menos 3 horas y media antes de la salida, hasta nuevo aviso. Este episodio pone de manifiesto las dificultades iniciales del proyecto de fronteras inteligentes en Europa y su impacto real en las empresas que dependen de horarios estrictos. Las compañías que reubican personal a través de hubs alemanes podrían considerar priorizar conexiones ferroviarias dentro de Europa o reservar ventanas de conexión más amplias hasta que se solucionen los problemas biométricos.
Fuente: EuropeSays