
La Comisión Europea autorizó el 4 de mayo a los países del espacio Schengen a omitir temporalmente la captura obligatoria de huellas dactilares y reconocimiento facial en las fronteras exteriores cuando las filas superen los límites aceptables. Esta medida excepcional responde a los informes de esperas de hasta una hora desde que el Sistema de Entrada/Salida (EES) entró en pleno funcionamiento el 10 de abril. Bajo el régimen de ‘modo flexible’, los agentes fronterizos en los aeropuertos de Zúrich y Ginebra podrán volver a sellar manualmente los pasaportes durante los picos de afluencia, siempre que se sigan transmitiendo los datos de los transportistas (API/PNR) y la base de datos central del EES permanezca activa. Irlanda y Chipre, que no forman parte de Schengen, quedan excluidos. Bruselas revisará semanalmente la congestión y podría restablecer el uso completo de biometría con poca antelación. Consultoras especializadas en riesgos de viaje recomiendan añadir al menos 30 minutos extra para conexiones mientras se estabilizan los procedimientos, y advierten que los sellos manuales podrían complicar el cálculo de días para viajeros frecuentes: las estancias seguirán registrándose electrónicamente, pero será responsabilidad del viajero demostrar la duración legal si los sellos no son claros. Esta prórroga da un respiro a los aeropuertos suizos para completar la instalación de 250 quioscos biométricos adicionales antes del lanzamiento del sistema ETIAS, previsto para octubre de 2026. Las empresas deben actualizar sus políticas de viaje para empleados, reflejando la posible tramitación manual, y recordar al personal conservar las tarjetas de embarque como prueba de las fechas de entrada a Schengen. Las aerolíneas temen que, si la escasez de personal persiste durante el pico veraniego, la Comisión pueda imponer límites en las franjas horarias, similares a los aplicados durante el caos postpandemia de 2022, lo que podría obligar a recortes en los horarios.
Fuente: Sada Elbalad